Haber tenido cinco semanas un Aston Martin en la fábrica de Honda en Sakura no ha servido de nada. Las vibraciones continúan y, como la kryptonita a Supermán, impiden a Fernando Alonso hacer magia con esas manos que se le duermen y que pueden provocar un grave problema de salud en el futuro. De lo deportivo, basta decir que el asturiano fue penúltimo, superando como siempre a su compañero de fatigas, Stroll. Triste consuelo. Hasta los novatos Cadillac, con el experto Checo Pérez al volante, están por delante. Qué desastre.
Tampoco estuvo bien Sainz. O mejor dicho, Williams. Porque el madrileño ya había avisado de lo que se podía corregir en los Libres 1, pero o no le han hecho caso o no han sabido hacer las correcciones adecuadas, y saldrá 15º, justo por detrás de su compañero, Albon.
Los gallitos de este curso, pues, estaban ya metidos en la SQ1. Entre ellos, el argentino Colapinto. Había interés en ver si los Mercedes se habían reservado en los Libres 1 y si los Ferrari confirmaban su buen hacer en esa única sesión de entrenamientos. Pero los que se mostraron más fuertes a la hora de la verdad son los del año pasado.
Porque del dominio de Mercedes antes del parón ya no queda rastro. Russell estuvo perdido en el asfalto de Miami y solo Antonelli, a última hora en su último intento consiguió salvar los muebles metiéndose segundo, sólo por detras del actual campeón, Lando Norris. Por detrás de ambos, Piastri, Leclerc, Verstappen, el citado Russell, Hamilton, Colapinto, Hadjar y Gasly.
