Hasta hace bien poco, estaba completamente prohibido que los jugadores universitarios en Estados Unidos recibieran pagos por su actividad, pese a todo lo que generaban con ella. Sin embargo, desde el 1 de julio de 2025, las escuelas de la División I y la NCAA alcanzaron un acuerdo para que eso cambiara.
Con ese giro de los acontecimientos, a Europa se le ha comenzado a complicar el retener su talento. El último episodio de esta situación ha llegado con la noticia de que Nikola Kusturica (17), una las mayores perlas de la cantera del Barça, se marchará a UCLA (Universidad de California, Los Ángeles) con un contrato de 12 millones de dólares por dos años bajo el brazo.
Y no es únicamente el dinero lo que atrae a chicos como el balcánico a hacer las maletas, también se destaca el hecho de contar con la oportunidad de recibir una educación de máximo nivel en una de las mejores universidades del mundo y el contar con mayor exposición en Estados Unidos de cara a dar el salto a la NBA, el siguiente paso en su carrera profesional.
Desde el punto de vista europeo puede parecer una locura esta oferta, dado que la cifra situaría a Kusturica entre los jugadores mejor pagados del Viejo Continente. Sin embargo, en el país norteamericano comienza a ser algo habitual gracias a los contratos NIL, que permiten a los jugadores recibir ingresos por la explotación comercial de su nombre e imagen.
Un problema local
El caso es que estos acuerdos NIL también están generando un conflicto a nivel interno, dado que han provocado que el Draft 2026 de la NBA presente el menor número de inscritos en 23 años, con sólo 71. En 2025 fueron 106, también muy por debajo de 2021, que con 363 jugadores fue el año con más presencia.
A fin de cuentas, muchos chicos que dudan de su capacidad para hacer una carrera sólida en la mejor liga del mundo prefieren exprimir sus años universitarios y generar la mayor cantidad de dinero posible, generando una competencia entre anbas competiciones que nadie se esperaba.
