Van der Poel, que también brilla en el ciclismo en ruta, parte como gran favorito para llevarse la victoria en Hulst, al suroeste de Países Bajos.
No ha perdido en más de dos años en ciclocross y esta temporada, en la mayoría de las pruebas, ha impuesto un ritmo demoledor desde el inicio para abrir una ventaja inalcanzable en el primer cuarto de carrera.
Solo en su debut de la temporada en Namur, cuando realizó su ataque decisivo en la última vuelta; en Mol, a principios de mes, donde iba igualado con Wout van Aert hasta que su rival belga sufrió una caída y se fracturó el tobillo; y el pasado sábado en Maasmechelen, donde dos pinchazos le complicaron la carrera, Van der Poel ha tenido dificultades.
Ahora, Van der Poel busca superar el récord de siete títulos mundiales que comparte con el belga Eric De Vlaeminck, leyenda del ciclocross en los años 60 y 70, antes de centrarse de nuevo en la carretera.
Si logra la victoria, podría ser su última carrera competitiva de ciclocross.
"Es mi objetivo máximo en el ciclocross. Si no gano el domingo, seguiré intentándolo," declaró a la prensa esta semana.
"Estoy muy cerca del récord absoluto. Todavía no he pensado en mi futuro si gano."
Sería una despedida perfecta ante su afición tras una temporada en la que ha conquistado por segunda vez la general de la Copa del Mundo, ganando ocho de las doce pruebas en las que ha participado.
"Que no se malinterprete, sigo amando el ciclocross, pero en algún momento tiene que terminar. Siempre he querido retirarme en mi mejor momento," afirmó el corredor de 31 años, que también ha sido campeón mundial en ciclismo en ruta, mountain bike y gravel.
Manteniendo la calma
A pesar de su dominio total en el ciclocross, en tres ocasiones no ha conseguido el título mundial: fue quinto en 2016, segundo en 2017 y tercero en 2018, ediciones todas ganadas por Van Aert, quien se perderá la carrera de este fin de semana mientras se recupera de su lesión de tobillo.
"Ya he empezado un Mundial como favorito y no he ganado," reconoció Van der Poel.
"Nunca está ganado de antemano, ¡sería demasiado fácil! Pueden pasar muchas cosas: un problema mecánico, un mal día, una cadena rota.
Pero físicamente estoy en mi mejor momento y estoy consiguiendo mantenerme más tranquilo, no me altero tan rápido, como cuando pinché dos veces el sábado en Maasmechelen."
Aun así, Van der Poel logró la victoria pese al esfuerzo extra de tener que completar media vuelta con la rueda pinchada en dos ocasiones y después recuperar el tiempo perdido frente a sus rivales.
También se impuso en Hoogerheide, en Países Bajos, al día siguiente, en la última prueba de la Copa del Mundo.
Sus rivales ya asumen que lucharán por la segunda plaza, como el belga Thibau Nys, que terminó segundo tras Van der Poel en la clasificación de la Copa del Mundo.
"Detrás de Mathieu, hay dos puestos de podio en juego," señaló Nys.
Tras el Mundial, Van der Poel volverá a centrarse en sumar más títulos y récords en la carretera, intentando ampliar sus ocho victorias en Monumentos.
En marzo buscará su tercer triunfo en la Milán-San Remo y en abril irá a por un histórico cuarto Tour de Flandes y un cuarto título en París-Roubaix, igualando el récord.
En verano, su objetivo será aumentar sus dos victorias de etapa en el Tour de Francia.
