A más de 200 kilómetros de la meta en Wichelen, Bélgica, la llegada inminente de un tren no disuadió a parte del pelotón de cruzar las vías a pesar de que una luz roja obligaba a los ciclistas a detenerse.
El vencedor del Monumento, Tadej Pogacar, así como Remco Evenepoel, tercero, figuran entre la veintena de corredores que no pararon.
El resto se detuvo detrás de las barreras bajadas. Los dos grupos pudieron reagruparse unos kilómetros más adelante, después de la intervención de la dirección de carrera para ralentizar a quienes ya habían pasado.
"Se identificará a los infractores y se levantará un atestado", indicó la Fiscalía.
Pogacar justificó la actitud de los corredores. "De repente, tres tipos saltaron en medio de la carretera pidiéndonos que nos detuviésemos. Pero, ¿cómo se puede parar en un segundo? Tendrían que haberlo hecho antes, no a 10 metros de la valla", declaró el ganador en la rueda de prensa.
"Incluso pensé que los tipos que saltaron a la carretera eran manifestantes y que estaba pasando algo", concluyó, visiblemente poco preocupado por la infracción.
