Llamado a declarar como testigo en el proceso en el que el ex portero español reclama el reconocimiento del episodio como accidente laboral, Diogo Costa explicó que se trataba de un entrenamiento al final de la temporada, con poca carga física y centrado sobre todo en aspectos tácticos.
"Fue un entrenamiento mucho más táctico, una posesión de balón en la que el portero tenía poca intervención. Recuerdo ver a Iker sentado esperando su turno y, de repente, 'ay, ay'. Fue algo totalmente inesperado", relató el internacional portugués.
Según el actual portero de los dragões, la sesión comenzó sobre las 10:00, con una preparación individual en el gimnasio durante unos 20 a 30 minutos, dedicada principalmente a movilidad y estiramientos, sin gran exigencia física.
Alrededor de las 10:30, los jugadores salieron al césped, donde realizaron un periodo de activación de unos 15 minutos, que incluyó una carrera suave alrededor del campo y ejercicios específicos para los porteros, con balones lanzados a diferentes zonas.
"Fue muy corto, unos 15 minutos. Creo que no hizo sprints", afirmó Diogo Costa, añadiendo que los porteros iban alternando en los ejercicios y no permanecían en esfuerzo durante periodos prolongados.
La sesión continuó después con trabajo táctico con todo el equipo, principalmente a través de ejercicios de posesión de balón.
De acuerdo con el testimonio, los porteros tenían una intervención reducida, permaneciendo muchas veces fuera del ejercicio esperando su turno.
Diogo Costa explicó además que, al final de la temporada, el trabajo del Oporto, entonces dirigido por Sérgio Conceição, solía dar prioridad al aspecto táctico, después de una fase inicial de la temporada más exigente físicamente.
"En mayo, ya al final de la temporada, se da mucha más importancia a la parte táctica, hacemos mucho trabajo de vídeo y lo llevamos al campo", afirmó, añadiendo que, en esa fase del campeonato, "el nivel de exigencia física es casi nulo".
Sobre el ejercicio específico que Casillas estaba realizando antes de pedir ayuda, Diogo Costa explicó que los porteros trabajaban por turnos, con ejercicios de coordinación y reacción a balones rasos y aéreos.
"Él fue quien empezó, luego cambiamos, por la experiencia que tengo debe haber durado cinco o seis minutos, pero no puedo precisar cuánto fue ese día. Como mucho, 10 minutos, eso de una vez, luego se cambia y hay otra repetición", relató.
Casillas habría pedido ayuda fuera del ejercicio
"Fue cuando ya estaba fuera de la jugada cuando Iker pidió ayuda", contó Diogo Costa, que recordó el momento como un acontecimiento inesperado: "Fue el primer infarto al que asistí, fue un shock, vinieron enseguida a socorrerlo".
Al ser llamado a cuantificar el grado de exigencia de la sesión, Diogo Costa le dio un tres en una escala de cero a 10, considerando el entrenamiento en cuestión como “moderado”.
El testimonio de Diogo Costa surge en un proceso en el que Casillas pretende que el infarto sufrido el 1 de mayo de 2019 sea reconocido como accidente laboral, estando en juego las responsabilidades del Oporto y de la aseguradora Fidelidade.
La descripción del entrenamiento hecha por el portero contrasta con la declaración del cardiólogo Luís Seca, quien afirmó que Casillas le transmitió que el infarto ocurrió durante un pico de intensidad en un entrenamiento del Oporto, considerando el esfuerzo físico como el desencadenante más probable del infarto.
Luís Seca explicó en el tribunal que basó esa posición en el relato que le transmitió el propio Casillas, según el cual el episodio ocurrió durante una fase de particular intensidad del entrenamiento.
Por su parte, el médico forense y del trabajo Duarte Nuno Vieira admitió que un esfuerzo físico vigoroso y diferente al habitual puede desencadenar un infarto, pero consideró más probable una causa natural al no estar demostrado que el entrenamiento haya sido excepcional.
Diogo Costa recordó también que los jugadores del Oporto visitaron a Casillas en el hospital después del episodio y afirmó que, en ese momento, el español no les dijo que ya había sentido síntomas el día anterior.
El actual portero de los dragões, que trabajó con Casillas durante unas dos temporadas y media, describió al ex portero como "un profesional ejemplar", al que intentaba seguir por su dedicación y sus cuidados con la alimentación.
"Era un jugador ejemplar, cuidadoso con la alimentación, tenía un problema de tiroides y cuidaba su alimentación, era un profesional ejemplar al que yo siempre intentaba seguir", afirmó.
Escuchada durante la tarde, la doctora Ágata Carvalho, la primera en atender a Casillas en la CUF tras el infarto, relató también en el tribunal que el portero llegó consciente y hablando, y que la nota de admisión fue elaborada en base a su relato clínico.
Ágata Carvalho admitió no recordar exactamente las palabras utilizadas por el jugador en el momento de la admisión, pero afirmó recordar que él mencionó la existencia de dolor retroesternal el día anterior al episodio ocurrido en el entrenamiento, información que quedó registrada en la documentación clínica elaborada al ingreso de Casillas en la unidad hospitalaria y que la defensa de Iker Casillas impugna.
El ex portero del Oporto sufrió un infarto agudo de miocardio el 1 de mayo de 2019, durante el periodo en que representaba a los ‘dragões’, episodio que puso fin a su carrera profesional.
El proceso judicial pretende determinar si el episodio debe ser reconocido como accidente laboral, estando en juego las responsabilidades de la aseguradora Fidelidade y del Oporto.
En la demanda, Iker reclama a la aseguradora Fidelidade el pago de 750.821,91 euros por incapacidad temporal absoluta y de 1.521.780,82 euros por incapacidad permanente absoluta para el trabajo habitual (IPATH), así como la condena al Oporto al pago de la parte de las indemnizaciones que considera no cubierta por el seguro, además de futuros gastos médicos, farmacéuticos y del capital de redención de la pensión anual a determinar por el tribunal.
