El doctor Carlo Pappone ha explicado en Radio Kiss Kiss Nápoles en detalle en qué consiste el procedimiento al que deberá someterse el centrocampista del Nápoles Scott McTominay, subrayando que no se trata de una operación sencilla para un deportista profesional y que serán necesarios al menos dos meses de baja y rigurosos controles antes de poder autorizar su regreso al campo. A continuación, sus declaraciones.
"La fibrilación auricular en un deportista no es un hecho raro. Este tipo de arritmia aparece con más frecuencia hacia el final de la carrera. Puede manifestarse incluso después de terminar la actividad profesional. Un episodio breve puede resolverse espontáneamente y no representar necesariamente un problema", asegura Pappone.
El médico ha continuado: "La situación cambia cuando la fibrilación dura varias horas. Lo mismo ocurre cuando se necesitan medicamentos para interrumpir el episodio. Durante la fibrilación auricular, el corazón pierde la coordinación normal entre sus cámaras. El rendimiento físico del deportista puede entonces reducirse de forma significativa".
Los detalles
"Por este motivo, un futbolista en pleno episodio de fibrilación difícilmente puede disputar un partido o realizar un entrenamiento intenso. El procedimiento para tratar la fibrilación auricular se realiza bajo anestesia general. El médico introduce varios catéteres a través de una vena femoral. Los catéteres llegan así al corazón. El cardiólogo accede a la aurícula izquierda mediante una punción de la membrana que separa la aurícula derecha de la izquierda. En ese momento puede intervenir sobre las zonas responsables de la arritmia. En los últimos años la tecnología ha avanzado mucho", ha proseguido el jefe de servicio.
El médico ha continuado: "Hoy en día también se utiliza la electroporación, que es muy eficaz. Sin embargo, la ablación no garantiza el éxito en el 100% de los casos. También hay que tener en cuenta las posibles complicaciones, aunque no siempre se produzcan. Por eso es importante realizar la intervención en centros especializados y equipados para gestionar cualquier emergencia".
Pappone ha precisado además: "La intervención en un deportista es diferente a la de una persona normal. Esto se debe a los estándares que se exigen a un profesional. Tras la ablación, no basta con comprobar que el ritmo cardíaco ha vuelto a la normalidad. Es fundamental asegurarse de que no haya nuevos episodios de fibrilación auricular. Además, el deportista no debe necesitar fármacos antiarrítmicos ni tratamiento anticoagulante. Solo después de estas comprobaciones se puede valorar el regreso a la actividad competitiva".
