Robin van Persie nunca ha sido alguien a quien le gustara hacer ruido fuera del campo.
Toda la brillantez que tenía que ofrecer la mostraba sobre el terreno de juego. Lo hizo en los Países Bajos, con el Feyenoord y la selección neerlandesa, y en Inglaterra, con el Arsenal y el Manchester United. Una carrera repleta de trofeos y reconocimientos individuales, como uno de los mejores delanteros de su generación.
Después de colgar las botas, Robin está probando ahora como entrenador. Observa el juego desde una perspectiva diferente y descubre una nueva faceta del fútbol.
Nos reunimos con él en el marco de Sea Otter Europe, el Festival Internacional de Ciclismo de Girona, donde participaba como embajador global de la marca ENGWE.
A pocos kilómetros del Camp Nou, escenario de uno de los momentos más controvertidos de su carrera: su expulsión contra el Barcelona en la Champions League, después de continuar un ataque pese al silbato del árbitro: "Fue increíble. Había 100.000 personas y, de verdad, no escuché el silbato del árbitro".
Mantuvimos con él una conversación distendida sobre fútbol, su carrera, las lecciones que aprendió por el camino y su pasión por el ciclismo y un estilo de vida activo: "No hago muchos acuerdos, pero los que hago los elijo cuidadosamente, y estoy seguro de que ellos también. Todo está muy cuidado, es muy fluido, y eso también se percibe cuando montas en bicicleta. Es muy divertido".
¿Qué planteamientos del fútbol le fascinan hoy?
"En el fútbol me fascinan planteamientos muy diferentes. Como jugador, tenía una visión más vinculada a ciertos principios, mientras que mi experiencia en el banquillo me ha enseñado a observar el juego desde una perspectiva más amplia. Hoy puedo valorar tanto a un equipo que sabe golpear rápido al contragolpe como a uno capaz de dominar un partido mediante la posesión y la elaboración".

En una ocasión dijo: "El fútbol puede ser arte". ¿Cuáles fueron los goles más bonitos de su carrera, los que de verdad consideraría obras de arte?
"Obviamente, el gol contra España, de cabeza. Y, a nivel de clubes, las voleas contra el Charlton, con el Arsenal, y el Aston Villa, con el Manchester United.
Pero para mí no son tanto esos momentos lo más importante. Lo son más los instantes que conducen a ellos, porque todo el mundo ve lo que sucede sobre el campo.
La mayoría solo ve los momentos bonitos, pero para mí lo que más importa es el trabajo duro, el esfuerzo diario, lo que haces cuando nadie te ve. Y eso es más importante para mí que un gol concreto".
Hablando de los momentos que la gente no ve: ¿cómo afrontó las lesiones?
"La vida no consiste solo en los momentos bonitos. Hay que sufrir mucho para alcanzar los buenos momentos, y eso es algo que valoro mucho. Las etapas difíciles dejan huella y te ponen a prueba inevitablemente.
Para superar ciertos periodos necesitas fuerza, paciencia y, sobre todo, la capacidad de levantarte sin rendirte. Considero que esos momentos son muy importantes, más que los trofeos que gané, al igual que el recuerdo de las personas que estuvieron conmigo.
Lo valoro mucho, porque es fácil tener gente a tu alrededor cuando estás en lo más alto y las cosas van bien. Todo el mundo se alegra por ti. Pero ¿quién está ahí cuando pasas por un momento difícil? ¿Quién se mantiene leal entonces?".
¿Qué rival admiraba y respetaba especialmente?
"Los rivales más difíciles fueron John Terry, Thiago Silva, Rio Ferdinand y Nemanja Vidic".
¿Y de qué jugador aprendió más?
"En realidad, aprendí prácticamente de todo el equipo del Arsenal cuando llegué a Londres. De todo el equipo, básicamente. Yo era joven; ellos eran mayores y mejores. Así que era un lugar realmente bueno para mí".
Entonces, llegar a la Premier League fue un poco como ir a la universidad.
"Cuando llegué al Arsenal, pensaba que era el mejor jugador de mi país, pero en realidad solo era un joven talentoso que aún tenía que demostrarlo todo".
Y lo demostró…
"Con el paso de los años, fui aprendiendo cuál era mi lugar en el fútbol. Y durante mi etapa en Inglaterra me di cuenta: 'Un momento, hay jugadores mucho mejores'. Así que tuve que estar abierto, aprender, mantener la cabeza gacha y ser humilde».
Una lección que, paso a paso, le llevó a ganar el premio al Jugador del Año en 2012.
"Fue un gran honor, pero tengo que admitir que personalmente no me gustan los trofeos individuales, porque no son un hecho objetivo. Son opiniones de la gente y dependen de lo que les guste a los demás. Si te tienen envidia por cualquier motivo, no votarán por ti. Así que hay muchas razones diferentes por las que puedes ganarlo o no".
¿Cómo alcanza todo su potencial?
"Todo empieza con la disciplina diaria, tu mentalidad y tu voluntad de seguir mejorando. Para alcanzar un objetivo tienes que estar dispuesto a darlo todo por él, paso a paso. La verdad es que, para mantenerse en lo más alto durante mucho tiempo, hay que convivir con el aburrimiento, los sacrificios, la constancia y muy pocas distracciones".
Hoy parece que el fútbol se juega a una velocidad increíble.
"En comparación con hace unos años, parece que el fútbol ha cambiado de piel. Antes pesaban más la calidad técnica y la capacidad para leer el juego, mientras que hoy la parte física y la velocidad tienen un papel cada vez más importante. Es una evolución que, en cierto modo, también refleja la sociedad en la que vivimos: cada vez tenemos menos tiempo para detenernos y todo parece tener que suceder más rápido".
Entonces, ¿qué queda del buen fútbol de siempre?
"En lo que a mí respecta, los aspectos puramente futbolísticos siempre deberían ser lo más importante. Porque si sales un segundo antes y llegas a tiempo, ya has visto dónde están los rivales y dónde están tus compañeros, y das el pase perfecto, aunque no hayas esprintado, sigues influyendo y marcando la diferencia".

Para un neerlandés, el paso del fútbol al ciclismo era casi natural. Se has convertido en embajador global de la marca ENGWE: ¿qué le convenció para sumarse a este proyecto, que promueve un estilo de vida activo y sostenible?
"Cuando aceptas un acuerdo, siempre te fijas en la calidad de la marca, en lo que representa, cuáles son sus valores y qué represento yo. Soy neerlandés, así que prácticamente crecimos con el ciclismo. Es como lo primero que recibes cuando tienes dos, tres o cuatro años: una bicicleta. Y esa parte nunca me abandonó. Iba en bicicleta al colegio y a todas partes.
Y eso es lo que busco en cualquier acuerdo: ¿compartimos los mismos valores? ¿Apuesta por la calidad? ¿Es fiable? ¿Tiene un buen diseño, que también es importante, y es deportiva?".
¿Qué importancia tiene para usted el concepto de sostenibilidad?
"Es muy importante. Se lo debemos al planeta. También lo veo como una forma de mejorar nuestra calidad de vida. Una bicicleta eléctrica, además de mantenerte en forma, te ofrece la oportunidad de disfrutar de una mejor calidad de vida junto a las personas que quieres. Puedes hacer trayectos más largos de los que harías normalmente en una bicicleta convencional".
¿Sigue el ciclismo y las actuaciones de Pogacar y compañía?
"Sí. Es un deporte muy exigente, que requiere mucho esfuerzo físico y mental para rendir al máximo nivel. Y eso es precisamente lo que me conecta con ENGWE: el deseo de apuntar a lo más alto y ser la mejor versión de nosotros mismos".
