Jude Bellingham (23) mostraba su pesar por la derrota en Atlanta. "Me ha costado encontrar las palabras adecuadas para describir lo vivido (contra Argentina) y en las últimas semanas, pero este mensaje de nuestro conductor en Kansas da justo en el clavo".
Y añadía. "Gracias por el apoyo increíble desde casa y a quienes gastaron el dinero que tanto les costó ganar para viajar a Estados Unidos y apoyarnos. No dejemos que la unidad y el amor que hemos visto en nuestro país terminen con esta campaña. Cuando estamos unidos, podemos lograr grandes cosas... ¡Y lo haremos! Os quiero".
El poema que comparte
Posteriormente, compartió un poema del conductor Michael Chandler.
"El León no se jacta a viva voz, ni busca la alabanza de la multitud.
.Sabe que el rugido que estremece la noche nace cuando el miedo se enfrenta al poder.
La lucha no es solo contra el enemigo; el terreno de juego más verdadero es desconocido.
Antes de que un pase sea ejecutado con gracia, el corazón debe haber ganado su carrera.
Porque la fuerza es más que velocidad, o clavar firmemente cada taco.
Vive en la voluntad de hierro, para volver a escalar la colina más empinada.
El cuerpo se cansa. Los pulmones se oprimen. Las piernas se pesan en la lucha.
Sin embargo, las mentes firmes se niegan a retroceder, y levantan a los cansados.
La resistencia es una amiga fiel, que camina a tu lado hasta el final.
Mientras otros ceden ante el dolor, ella susurra: «Mantén tu posición».
La mente astuta supera a la fuerte, que corre con furia todo el día.
Un pase paciente, un paso mesurado, vencerá para siempre la prisa temeraria.
El halcón puede divisar el campo desde arriba, el león vence por amor inquebrantable.
De cada movimiento, de cada carrera, donde muchas mentes se unen.
Porque la táctica no son trucos ocultos, sino sabiduría afilada en el campo.
Saber cuándo presionar es lo correcto y cuándo la moderación es el camino.
La tormenta puede rugir. La multitud puede llorar. El marcador puede negarse a alcanzar el cielo.
Sin embargo, nada de esto domina el alma cuyo propósito gobierna cada meta.
Ningún árbitro puede robarte tu elección. Ninguna canción hostil puede ahogar tu voz.
El mundo puede temblar, la noche puede arder, tu respuesta moldea el giro final.
Inglaterra lució tres leones brillantes, no persiguiendo la luz fugaz de la gloria.
Buscaban, en cambio, un premio más noble: dominarse a sí mismos ante los ojos de los hombres.
Confiaron en pies que los años forjaron, en mentes que la calma templó; confiaron en corazones inquebrantables, aun cuando el final se acercaba a cada instante.
Un movimiento perfecto, un pase desinteresado, un momento nacido de innumerables esfuerzos; la red cedió, la multitud estalló, y un rugido atronador recorrió a amigos y rivales.
La victoria pertenece a aquellos que se dominan a sí mismos antes de la batalla, ganando así un nombre más grande que quienes simplemente juegan el juego".
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