Brahim fue el sacrificado y Eduardo Camavinga entró al terreno de juego con la misión de aportar equilibrio. Sin embargo, su participación terminó convirtiéndose en un problema para el Real Madrid.
El centrocampista vio la primera tarjeta amarilla a falta de 12 minutos para el final, con el 2-3 favorable a los blancos y la eliminatoria completamente igualada. Una acción inevitable por la peligrosidad del ataque local, liderado por Musiala, pero que condicionó su actuación en el tramo decisivo.
La segunda, por llevarse el balón
Apenas ocho minutos después llegó la jugada que lo cambió todo. Tras una falta sobre Harry Kane, Camavinga retuvo el balón y lo alejó del lugar de la infracción, lo que llevó al colegiado esloveno Slavko Vincic a mostrarle la segunda amonestación sin titubeos.
La expulsión dejó al Madrid en inferioridad numérica en el momento más delicado del partido. El Bayern Múnich no desaprovechó la ventaja: Luis Díaz y Michael Olise terminaron de inclinar la balanza a favor de los locales, que cerraron el encuentro con un 4-3 y sellaron la eliminatoria con un global de 6-4.
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