La palabra crisis retumba en Madrid. En Chamartín, desde hace un tiempo se convive con ella. En el Metropolitano el término se asienta como una realidad que incomoda: el Atlético de Madrid ha vuelto a poner en riesgo la temporada en el inicio del año, un patrón que se ha repetido en las últimas campañas.
No es novedad. Es un tema de estudio, de análisis, que ha afectado el rendimiento de los rojiblancos.
El año anterior, por ejemplo, cayeron eliminados en octavos de la Champions por el Real Madrid. En Copa, no disputaron el título y en LaLiga, perdieron puntos contra equipos que peleaban la permanencia.
En 2026, la historia se repite: el sábado, el Atleti se dejó dos puntos importantes en Valencia contra el Levante (0-0). Las rotaciones no le funcionaron a un Diego Simeone que vuelve a estar en el ojo del huracán. Las críticas rodean al argentino. Parte de la afición rojiblanca solicita un cambio de aires. La otra parte pide paciencia y también títulos (no se gana un título desde el 2021).

Crecen las dudas
Este año la Copa del Rey se mantiene en el calendario. La Champions, bueno, dependerá de lo que ocurra en el playoff ante el Brujas belga, un rival peligroso que llegó a incomodar al Barcelona.
En LaLiga el tema se complicó: con su victoria en el Martínez Valero, el Barcelona quedó a 10 puntos de distancia sobre el Atleti. El margen es bastante difícil de remontar.
En ese contexto surge la pregunta inevitable: ¿vuelve a peligrar la temporada rojiblanca?
¿Todavía se puede pelear por títulos relevantes?
Sobre el papel, la respuesta es sí. Desde el juego y las variantes que ha ofrecido el Atleti en los últimos partidos, las dudas no se despejan. Las falencias tácticas tampoco.
