Centro de datos del PSG-Bayern de Múnich
La Champions es mágica, genera ilusiones maravillosas, activa a las estrellas más luminosas del planeta fútbol y nos deleita con un espectáculo inolvidable. Todo ello se pudo disfrutar en París, la ciudad ideal para enamorarse de este deporte y de dos equipos que no especulan nada: quieren la victoria y van a por ella con todas sus armas.
Normal entonces que viéramos tantos goles en este primer duelo de semifinal. El primero, de Harry Kane, de penalti, tras una astucia callejera de Luis Díaz. El colombiano puso el pie para proteger la pelota a sabiendas de que así Pacho no podría llegar a ella. El ecuatoriano, en vez de cuero, tocó carne... y Mr. Gol no falló con su cita para poner el 0-1.

La remontada de un descontrolado PSG
Había comenzado mejor el Bayern, con mayor ritmo. Pero el PSG es el actual campeón porque tiene cosas que no se pueden controlar. Como Dembélé. El Balón de Oro se escapó solo y se plantó ante Neuer... para pifiar su remate. No marcó, mas sembró el camino por donde hacer daño a los alemanes. Y en el siguiente ataque, por ahí apareció Kvaratskhelia para enseñar cómo se dispara de rosca. Imposible para Neuer y 1-1.
El tanto espoleó a los de Luis Enrique, que olieron sangre y fueron a cazar más. Quien encontró el premio mayor fue uno de los bajitos, Joao Neves, a quien nadie prestó atención en un córner que terminó cabeceando para colocar el 2-1 poco después de la media hora.
La reacción del Bayern no se hizo esperar. Olise demostró por qué hoy en día, con permiso de Lamine Yamal, es el extremo más desequilibrante del mundo. Se marchó de Nuno Mendes cómo y cuándo quiso. También estrelló un balón en el palo. Y de repente apareció por el centro para sacar un misil que aún anda buscando Safonov.
El VAR no puede estropear la fiesta
Parecía que con el 2-2 ya estaba finalizado el guion del primer tiempo. Pero faltaba un protagonista por intervenir. Ya lo había hecho con anterioridad, pero el VAR, controlado por el español Del Cerro Grande, decidió llamar al árbitro de campo para que revisara una mano de Davies. El colegiado suizo se autoconvenció de que era penalti y ya en el tiempo añadido permitió al PSG disponer de una inmejorable ocasión para recuperar su ventaja. Esta vez Dembélé sí acertó en su disparo y firmó el 3-2.
Así se llegó al descanso, con un PSG feliz y un Bayern herido en su orgullo. Sin Davies y con Lamier para defender mejor el flanco izquierdo de su zaga, los muniqueses entraron mejor en el césped. Nada hacía presagiar la tormenta que estaba por desatarse. Tras esos 10 minutos iniciales, los franceses detectaron el punto flaco del enemigo, activaron el modo avasallador y se lanzaron en tromba para desnudar a la zaga bávara a contragolpe limpio. Vitinha puso a funcionar su cerebro, Hakimi su potencia, y Kvara, previa invitación de Dembélé y Zaïre-Emery, acertó a colocar el balón por el único hueco que había para subir el 4-2 al marcador.
A los de Kompany les tembló el pulso, quedaron noqueados y Dembélé aprovechó para marcar el quinto y su doblete particular apenas dos minutos después. Y con más de media hora aún por jugar.
Al Bayern hay que matarlo varias veces... y ni aun así
Todo era felicidad en el Parque de los Príncipes, que ya veía a los suyos repitiendo final de Champions. Una confianza que se trasladó negativamente a su defensa. En un saque de falta de Kimmich, los centrales dimitieron y permitieron a Upamecano rozar la bola con la frente para recortar distancias.
Y no contentos con el 5-3, Luis Díaz, que se echó a los suyos a sus espaldas, se inventó un golazo de preciosa ejecución. Qué maravilla de control con el exterior, qué maravilla de regate a su par y qué maravilla de remate para meter al Bayern de nuevo en la eliminatoria con el 5-4.
Fueron dos golpes tan duros y seguidos que los de Luis Enrique perdieron el norte. Ni con Fabián en el campo había quien pusiera orden y concierto en los anfitriones. Era el Bayern el que, aún por detrás en el marcador, se veía ahora más fuerte. Pero se las apañó Mayulu para volver a amenazar a Neuer con un balón al palo. El partido se terminó de enfriar con la lesión muscular de Hakimi con los cambios agotados, lo que hizo que el marroquí se quedase cojo sobre el césped. Los últimos cinco minutos fueron de sufrimiento para los galos, Pacho tuvo que sacar bajo palos un último disparo y terminaron resistieron para encarar la vuelta en Múnich con un gol de ventaja. Si allí repiten todos actuación, qué espectáculo más vibrante nos espera.

Jugadores Flashscore del partido: Luis Díaz (Bayern) y Kvaratskhelia (PSG).
--------
