Centro de datos del Manchester City-Real Madrid
Necesitaba el City una noche mágica. Una que el rival nunca había sufrido en su torneo fetiche llegando a un partido de vuelta con tres goles de ventaja. Y lo que se encontró fue un golpe en la sien que le hizo ver la realidad, la de un proyecto de Guardiola que no está a la altura de lo que era.
Ya en el primer minuto, como si fuera aún la ida, pudo Valverde prolongar su éxtasis ante los ingleses con una vaselina fallida con Donnarumma fuera de su área. Enseguida llegó la réplica local con un remate al palo de Cherki, con Rodri obligando a lucirse a Courtois y con Reijnders exigiendo a Huijsen su mejor reacción. Todo eso ocurrió en los cinco primeros minutos. Una locura que se calmó hasta que llegó la acción que definió la eliminatoria.

Ay, Bernardo
Superado el cuarto de hora, Vinícius estrelló un remate en el palo, el rechace le cayó a Brahim, quien volvió a encontrar al brasileño. Probó éste fortuna de nuevo y Bernardo Silva despejó bajo palos sacando el brazo a pasear. Penalti clarísimo y roja para el capitán cityzen. Vini no se arrugó tras su fallo en el Bernabéu y volvió a tirar una pena máxima que convirtió en la alegría del 0-1.
El City sacó el orgullo a pasear y no bajó los brazos. Al contrario. Lo que sucedió después fue una sucesión de ocasiones de oro, de goles cantados errados por los madridistas y de paradones made in Courtois. Haaland tuvo dos, Vinícius otras dos, Brahim sumó una... y Haaland, por fin, acabó con su mala racha para empujar a puerta vacía un regalo maravilloso de Doku. El extremo belga, por cierto, había provocado el córner origen de ese 1-1 después de que Alexander-Arnold volviera a mostrar que, en defensa, es más blando que un trozo de algodón.
Los skyblues pensaron entonces que era su oportunidad. Y confundieron el tocino con la velocidad. Es decir, la agresividad con agresiones. Khusanov le estrelló el hombro a Vini en su cara, Rúben Dias, con el balón ya parado, la tomó con la tibia y el tobillo de Güler. Lo mejor que pudo pasar, que llegara el descanso.
Courtois, lesionado
Salió el Madrid hundido, como si quisiera proteger más de lo debido a Lunin, que había entrado por el lesionado Courtois, con sobrecarga en los abductores. El ucraniano no tardó en mostrar ante Haaland sus cualidades. Y no sería la única vez. El City, con el noruego mucho más participativo, con Doku rompiendo cinturas, con Rodri en la sala de máquinas, encerró a los de Arbeloa, que parecían ser los que estaban en inferioridad.
A pesar de ello, no fue suficiente para Guardiola, que retiró a Haaland y apostó por la habilidad de Semenyo y Marmoush. Necesitaban los blancos posesiones largas, enfriar los ánimos, marear la perdiz y cansar a los rivales. Y aprovechar algún contragolpe, que ya iba siendo hora. Mientras lo hacían, o no, se encontraron con algún susto que otro. Como el gol anulado a Doku por fuera de juego. Así que tuvo que reaparecer Mbappé.
Y fue entrar el francés y gozar de una ocasión a bote pronto inmediatamente después de que Donnarumma negara el gol a una peinada de Tchouaméni. Pero poco más hizo el Madrid, demasiado relajado y confiado. Tanto que, entre las muchas llegadas rivales, a Aït-Nouri le anularon un gol en posición adelantada. También le pasó a Valverde porque Vini salió antes de tiempo. Es que era imposible que el Madrid no tuviera alguna oportunidad más. Y la tuvo. Vini marcó, pero se lo anularon, mas insistió y en el último minuto volvió a marcar, esta vez de manera legal, para sellar el 1-2 definitivo.
Con esta victoria, Arbeloa supera a Ancelotti como único entrenador en la historia del Real Madrid que ha ganado sus cuatro primeros partidos en eliminatorias en la máxima competición continental. En el global, 5-1.

Jugador Flashscore del partido: Vinícius (Real Madrid).
