Javier Rabanal no será más técnico de Universitario de Deportes

Javier Rabanal
Javier Rabanal Rodrigo Buendia / AFP

La derrota ante Melgar precipitó una decisión que ya estaba tomada en Ate: la ruptura con el plantel y los malos resultados sellaron la salida del técnico español.

El final no fue en silencio, pero sí inevitable. Javier Rabanal dejó de ser técnico de Universitario tras la derrota 2-1 ante Melgar en Arequipa, resultado que terminó por oficializar una salida que, en la interna del club, ya se había decidido días antes. La caída en el sur fue el punto final de un proceso desgastado, marcado por la desconexión con el plantel y una frase que terminó de romper el vestuario.

Antes del viaje a Arequipa, la administración crema ya había trazado el escenario. Franco Velazco -administrador del club- junto a Álvaro Barco -director deportivo- y la cúpula deportiva evaluaron que la relación entre el entrenador y los jugadores era insostenible. La fractura no nació en la Liga 1, sino que se profundizó tras la derrota por Copa Libertadores ante Coquimbo Unido en el Monumental, donde no solo se perdió el partido, sino también la sintonía interna.

Fue en ese contexto que Rabanal lanzó una declaración que aceleró todo. “No se les pide que construyan un cohete para ir a la luna”, dijo el técnico, en alusión al rendimiento del equipo. La frase no cayó bien en el vestuario, donde fue interpretada como un cuestionamiento directo, y tampoco en la dirigencia, que ya venía preocupada por la falta de resultados y, sobre todo, por la pérdida de liderazgo del entrenador.

El desenlace se dio este lunes, horas después de la derrota ante Melgar, que dejó a Universitario a ocho puntos de los líderes del Torneo Apertura, aunque con un partido pendiente. La distancia, más allá de lo matemático, evidenciaba un equipo sin respuestas futbolísticas ni anímicas.

Los números de Rabanal reflejan una campaña irregular. Dirigió 14 partidos oficiales, con un saldo de 6 victorias, 3 empates y 5 derrotas. Más allá de la estadística, lo que terminó pesando fue la sensación de involución en el juego y la pérdida de confianza en el grupo. La apuesta por su estilo no terminó de consolidarse y decisiones como relegar a referentes del plantel, entre ellos Aldo Corzo y Edison Flores, acentuaron la distancia con el camerino.

En lo inmediato, Jorge Araujo asumiría de manera interina. No hay margen para la pausa. Universitario enfrentará tres partidos en siete días, en un calendario que no permite reacomodos largos. Este martes recibirá a Deportivo Garcilaso en el Monumental, en duelo pendiente del Apertura; el domingo será local ante Alianza Atlético; y el próximo miércoles afrontará un partido clave ante Nacional de Uruguay por la Copa Libertadores, donde la consigna es clara: solo sirve ganar.

Mientras tanto, en Ate ya se trabaja en el perfil del nuevo entrenador. Jorge Fossati no es opción en este momento, pese a su exitoso pasado reciente en el club. La búsqueda apunta a un técnico que respete la estructura del 3-5-2, sistema instalado en el plantel, pero que, sobre todo, recupere el vínculo con los jugadores y restablezca liderazgos internos.

El desafío no es menor. Universitario necesita más que un cambio de nombre en el banquillo. Requiere reconstruir un vestuario golpeado y reencontrar una identidad que le permita competir en dos frentes. La salida de Rabanal, más que un punto final, abre un nuevo inicio. Uno que, en Ate, esperan que llegue a tiempo.