En el césped del Pierre-Mauroy, el balance de Matías Fernandez-Pardo deja a los observadores con ganas de más. Su calidad técnica y su capacidad para desbordar en el uno contra uno no se discuten, pero su impacto real sigue siendo irregular (solo 3 goles y 5 asistencias esta temporada, en 25 partidos entre todas las competiciones). Ante la gestión física de Olivier Giroud (39 años) y la larga lesión de Hamza Igamane, Bruno Genesio ha probado al joven belga-español como referencia ofensiva. El técnico lillois reconoció la dificultad de este experimento: "No jugamos igual con un delantero de apoyo como Olivier que con un jugador rápido como Matías."
Aunque el propio jugador ha manifestado su preferencia por jugar en el centro o como "falso 9", la experiencia no ha dado resultado. Ha recibido pocos balones y se ha mostrado menos cómodo en los duelos físicos ante los centrales, por lo que Fernandez-Pardo no ha logrado cubrir el vacío dejado por los delanteros puros. Este paso fallido como punta ha acentuado la sensación de decepción, ya que el futbolista parece dispersarse tácticamente y pierde eficacia en las bandas. Entre estos ajustes forzados y algunos problemas físicos en el muslo, todavía no ha alcanzado las cifras esperadas.
En rueda de prensa, Bruno Genesio se ha mostrado protector pero exigente con su pupilo. "Participa cada vez más y mejor en el repliegue", destaca el técnico, aunque recuerda que el talento no es suficiente: "Es un chico que necesita sentirse valorado, pero también, de vez en cuando, que le den un pequeño toque de atención."
Un nuevo intento de traspaso este invierno
Sin embargo, esta irregularidad no ha frenado el interés de los grandes clubes europeos. Ya estuvo muy cerca del Atlético de Madrid en el último mercado de verano, y el nombre del jugador del Lille ha seguido sonando con fuerza durante el invierno. Diego Simeone sigue viéndolo como el perfil ideal para revitalizar las bandas de los Colchoneros. Si las negociaciones no llegaron a buen puerto el verano pasado por falta de acuerdo económico, ya que Lille pedía cerca de 40 millones de euros, el club madrileño parece dispuesto a volver a la carga en cuanto se abra el mercado estival.
El reciente no traspaso de Fernandez-Pardo al Atlético de Madrid este invierno es solo el último capítulo de una historia que empieza a repetirse. En el verano de 2025, fue otro club español, Villarreal, el que mostró un interés concreto. Es una situación que se repite para Fernandez-Pardo: antes incluso de su regreso a Lille, cuando brillaba en La Gantoise, equipos como el AC Milan, el Bayer Leverkusen, la Lazio o la Real Sociedad ya se habían interesado por él. Más recientemente, clubes de la Premier League como West Ham y Newcastle se han sumado a la lista.
Esta acumulación de intereses sin que se concrete ningún traspaso empieza a generar dudas sobre su futuro. ¿Es víctima de su polivalencia o de la alta valoración que le pone el LOSC? El propio Bruno Genesio ha dado la voz de alarma: "Hay mucha gente a su alrededor que no siempre le da los mejores consejos." Esta agitación constante fuera del campo, en contraste con un estatus de titular indiscutible que aún no termina de consolidarse, sitúa a Fernandez-Pardo en una incómoda posición de "jugador de paso".
Bélgica o España: su corazón duda antes del Mundial
Más allá de su futuro en clubes, está en juego su carrera internacional. El asunto es aún más complejo porque el jugador ha hecho varias declaraciones contradictorias. El 18 de diciembre de 2024, afirmaba con rotundidad en las páginas de Marca: "Mi corazón está con España. No hay ninguna duda. Si me llaman, voy."
Sin embargo, la realidad deportiva le ha puesto a prueba. Ante la enorme competencia de Lamine Yamal o Nico Williams en la Roja, Fernandez-Pardo ha rechazado recientemente varias convocatorias con la sub-21 española, alegando que necesitaba tiempo para reflexionar. Entre bastidores, la influencia de la Federación belga se hace notar. Con el Mundial 2026 en el horizonte, el jugador parece ahora inclinarse por Bélgica, donde Domenico Tedesco podría ofrecerle un billete directo para el Mundial. Esta elección de nacionalidad deportiva, motivada por el deseo de brillar en la escena mundial ya este verano, parece ser ahora su máxima prioridad para relanzar una dinámica que en su club se ha estancado ligeramente.
