Saltar al contenido principal

Exclusiva | Ronaldinho: "Todos me copian, pero el mejor vino sigue siendo el mío"

Ronaldinho, durante la final del Mundial
Ronaldinho, durante la final del MundialČTK / imago sportfotodienst / IMAGO, Flashscore

Existe una delgada línea que separa el terreno de juego de la vida que viene después. Para quienes no pueden seguir ligados al mundo del fútbol, el pitido final de su carrera significa reinventarse y buscar nuevas vocaciones que sustituyan la adrenalina del rectángulo verde. Algunos lo hacen simplemente prestando su nombre a una operación comercial, mientras que otros deciden ensuciarse las manos con tierra, mosto y madera de barrica.

Quien está dejando huella en este sector en plena expansión es alguien que ya dejó muchas en el campo: Ronaldinho. En exclusiva para Flashscore, el ex Balón de Oro y astro brasileño no se anda con rodeos al reivindicar su papel de pionero en el mundo del vino vinculado a las grandes figuras del fútbol.

"Ahora mismo, Ronaldinho marca tendencia", declara el brasileño con su inconfundible mezcla de orgullo e ironía. "Veo que después de mí, ahora todos quieren hacer vino. Todos me copian. Pero la verdad es que el mejor vino sigue siendo el mío", apunta con contundencia y seguridad.

Una afirmación que no es solo una broma, sino la punta del iceberg de un proyecto muy serio, nacido hace más de 10 años gracias a la intuición del director deportivo Fabio Cordella, que también es productor de vino. Con su 'Wine of the Champions', Cordella ha creado el equipo de fútbol más bonito de la historia, con botellas de campeones como el propio brasileño, Buffon, John Terry, Cafu, Materazzi y muchos más.

Ha creado un ecosistema único: más de 20 grandes campeones del fútbol, ya retirados, su equipo soñado, que no se luce en el campo, sino en su bodega cerca de Lecce, en Puglia, al sur de Italia.

Ronaldinho dicta sentencia

"Cuando termina tu carrera deportiva, en la vida cotidiana, está perfectamente bien poner tu imagen y promocionar un producto alcohólico", explica el ex del Barcelona. 

"Pero durante la actividad competitiva es diferente; un niño de 10, 12 o 15 años no puede separar la importancia de la figura de su ídolo del producto. Un futbolista que sigue jugando no es un buen ejemplo para los jóvenes si empieza a promocionar vino, vodka u otras bebidas alcohólicas. Nosotros podemos hacerlo porque somos leyendas", señala.

Es una cuestión de ética, pero también de fondo. El proyecto no consiste en vender una marca sin conocerla. El enfoque es artesanal, físico, casi exigente. "Todos los que se han sumado al proyecto han estado en la bodega con nosotros", recalca Cordella. "Cada uno tiene su propia variedad de uva, sus propias etiquetas y ha elegido personalmente su vino", puntualiza.

Los detalles de este trabajo entre bastidores revelan una dedicación impensable para superestrellas mundiales. Ronaldinho pasó más de una semana en la bodega, seleccionando cuidadosamente las barricas para su vino. Además, Hazard se metió de lleno en el papel, pasando tres días completos en la finca y regresando en dos ocasiones más.

Por otro lado, Iván Zamorano se quedó 10 días. Pero hay quienes fueron más allá: Amauri y Sebastien Frey vivieron en la bodega durante 15 días, en pleno periodo de Covid-19, participando activamente y en primera persona en la vendimia.

Máxima implicación en el sector del vino

Un mundo hecho de esfuerzo, tierra y calidad, que choca de frente con el lado oscuro del negocio que a menudo rodea a otras estrellas del fútbol mundial. De hecho, noticias recientes han sacado a la luz escenarios muy distintos para quienes han confiado en empresarios improvisados o sin escrúpulos.

Basta pensar en los hechos que han salpicado a los productores vinculados a los vinos de superestrellas como Messi o Adriano. Empresarios vinícolas que acabaron en el centro de investigaciones muy graves: condenas de cinco años por quiebra fraudulenta con desfalcos millonarios o, incluso peor, implicación en grandes operaciones antidroga (como la Operación Bogotá) por tráfico internacional de drogas entre Colombia e Italia.

Esa es la diferencia fundamental entre quienes buscan un negocio fácil explotando la imagen de otros y quienes, en cambio, construyen un camino real. Porque, como dice Ronaldinho, después del pitido final queda toda una vida por delante. Y las leyendas saben bien que, para hacer un buen vino, no basta con poner la cara: también hay que meter las manos.