Centro de datos del Sevilla-Barcelona
Tiene un mérito enorme el Sevilla. Después de haber visto cómo el Barça minimizaba a sus anteriores rivales, a los que manejaba como marionetas hasta cansarse de jugar con ellos y terminar goleándoles, ser capaz de tratarle de tú a tú, incluso ponerle contra las cuerdas, aunque fuera sólo en la primera mitad, es algo no al alcance de muchos en LaLiga. Y no es que fuera un Barcelona menor o que se presentara con menos ritmo sobre el césped. La única diferencia notable fue la elección de Livakovic como portero titular en vez de Szczesny.

Los de Luis García plantaron unas ideas en el inicio que fueron como la kriptonita a Supermán. Con una defensa alternativa, en la que a veces presionaban alto y en otras optaban por permanecer en bloque medio, los andaluces le complicaron muchísimo la salida y la circulación de balón. Aun así, Lamine Yamal avisó pronto con un disparo al palo, bien desviado por Odysseas. No se amilanaron los locales, insistiendo por la banda izquierda, por donde Lamine no ayudaba a Eric como sí lo hacía Gordon a Cancelo.
Dos goles en cuatro minutos
Y precisamente por esa banda izquierda obtuvo su premio el Sevilla. Félix Correia hizo recular a Eric y puso un centro preciso en el momento ideal para que, en el primer palo, poderoso con la testa, apareciera Fofana sorprendiendo a Cubarsí y pusiera el 1-0. Imparable.
La pena para los sevilllistas y lo que cambió todo es que no pudieron celebrar demasiado su ventaja. Christensen filtró un pase interior para Raphinha y el capitán hizo el resto. Destrozó la cintura de Sangante con una sola maniobra y definió con clase para equilibrar de nuevo el choque.
Estaba el partido abierto, bonito, vibrante, con ritmo. Y así continuó hasta el descanso, con Lamine Yamal pidiendo penalti y encarándose con la grada al más puro estilo Vinícius, con Pedri irreconocible pegándole al aire en vez de al balón, con Félix Correia rozando el gol con la derecha y con Rodri rebañando a Correia un balón cuando se quedaba solo ante Livakovic.

Raphinha, el mejor '9' del mundo
Tras la reanudación, el paisaje en el Pizjuán cambió radicalmente. El Sevilla compareció desfondado, incapaz de salir de su área y de ir a la presión. Eso facilitó la precisión de los azulgrana, que detectaron la debilidad muy pronto. Su gol se vio venir. Lo rozó Lamine Yamal en dos ocasiones. Y como el de Rocafonda no encontró portería, buscó a la tercera, por insistencia y cabezonería, a Raphinha. El brasileño, como el mejor '9' del mundo en la actualidad, apareció en el lugar ideal para cabecear el buen centro y firmar un doblete.
Le tocaba cambiar el guión a los sevillistas. Aún quedaban casi 40 minutos, pero las piernas no respondieron. El Barça estaba lanzado. Raphinha no marcó de milagro un gol olímpico. Cancelo pifió un remate tras un pase magistral de Pedri. El dominio era absoluto. Y se olía un nuevo gol.
Llegó, claro. Y lo marcó, quién si no, Raphinha, otra vez asistido por Lamine Yamal. Tocado por la varita de los dioses del fútbol, ganó la espalda de la zaga con un gran desmarque y se plantó ante Odysseas para picar el balón con clase. 1-3 y 12º gol en solo siete partidos.
Hecho el trabajo, Hansi Flick, el gran artífice de su estado de crack mundial, lo mandó a descansar. Entraron Adeyemi, Dani Olmo y Gabriel Jesus. Menuda traca. La goleada estuvo a punto de caramelo. La evitó Odysseas con paradas inverosímiles. Dio igual. El Barça volvió a mostrar que, ahora mismo, no hay equipo que le pueda aguantar 90 minutos. Ni siquiera cuando el rival de turno está a su mejor nivel. Siete de siete para los culés... y sumando.

Jugador Flashscore del partido: Raphinha (FC Barcelona).
