En las dos últimas temporadas la afición madridista ha centrado sus fuerzas, con justa razón, en la ausencia de títulos importantes. Carlo Ancelotti, Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa han pasado por el banquillo merengue sin lograr calmar las aguas y la exigencia del Bernabéu.
José Mourinho lo intenta en el amanecer de la presente temporada. Sin embargo, el ritmo frenético del Barcelona, todavía invicto y con racha perfecta en LaLiga, hace muy difícil la tarea para el entrenador portugués.
El doble pivote, un eterno problema
Desde la última etapa de Carlo Ancelotti, el Real Madrid evidenció problemas de generación en el doble pivote. La marcha de Toni Kroos dejó un vacío bastante complejo de llenar. A eso se sumó la salida de Luka Modric como agente libre al Milan.
La dupla Valverde-Tchouaméni no ha terminado de convencer. Son perfiles similares: físicos, potentes; el uruguayo cuenta con más gol, pegada y verticalidad, sin duda, pero no maneja la circulación de balón que sí tenían Kroos y Modric años atrás.

El domingo, frente al Sevilla, José Mourinho probó a Arda Güler en el doble pivote. La idea ha desarrollado buenos resultados: el Madrid anotó dos goles en los primeros 45 minutos de partido. El turco, con un remate precioso desde la frontal, adelantó a los merengues.
Arda Güler parece ser la solución táctica de Mourinho. Ante la Roma, Güler y Endrick fueron los encargados de darle la vuelta a un marcador más que adverso.
Ahora viene el Clásico con la misma duda de siempre: ¿Quién acompañará a Tchouaméni en el doble pivote?
