No habían pasado ni 10 minutos del Athletic-Barça cuando San Mamés se quedó frío viendo cómo el tobillo y sobre todo la rodilla izquierda de Unai Gómez se doblaban de manera antinatural.
La cara del bravo centrocampista vasco no daba buena impresión, algo que por desgracia se confirmó cuando las asistencias vieron que no podía seguir y que la articulación estaba dañada. Tuvo que abandonar el césped agarrado a ellos, cojeando, sin poder doblar para nada la rodilla.
Habrá que esperar al parte médico del club rojiblanco, pero no tiene buena pinta.
