Hace dos temporadas, el Atlético de Madrid anunció el fichaje de un Julián Álvarez (26) que salió del Manchester City para recuperar el protagonismo perdido en el Etihad. Bueno, protagonismo perdido es un decir: Julián era un suplente de lujo. En 103 partidos, anotó 36 goles y ofreció 18 asistencias. Para un mediapunta, que además ingresó desde el banquillo en gran parte de los encuentros que disputó, sus números fueron más que favorables. El tema es que en el City, por ese entonces, Grealish o Mahrez ocupaban un costado, Foden el otro y Haaland la delantera.
Su fichaje rondó los 75 millones de euros más 20 en variables y objetivos.
Los títulos, los números y la bomba
En el Atleti, desde la estadística, sus cifras son mejores que en la Premier: 104 partidos, 49 goles y 18 asistencias. El problema ya no radica en su importancia o en su papel goleador. Ahora la inconformidad que circula en el entorno de Julián Álvarez está relacionada con un problema mayúsculo para los colchoneros: ganar títulos.
El Atleti no gana un título desde 2021. Estuvo cerca en el curso pasado, cuando perdió por penaltis la final de la Copa del Rey. Llegó a semifinales de Champions. Perdió con el Arsenal en una eliminatoria horrible, sin brillo, en donde el Arsenal dominó de principio a fin en los dos partidos.
Julián estuvo ahí.
Fue titular. Fue importante. Al final, era lo que quería, ¿no?.
Los títulos en el Etihad no fueron un problema: Premier League (x2), Champions League, Supercopa de Europa, F.A Cup. Mundial de Clubes. En el Atleti, bueno, repito. Siento que tanto su entorno como él eran conscientes de lo que se venía.
La cuestión no es menospreciar el Atleti. Todo lo contrario. El Atleti le ha dado lo que ha pedido. Protagonismo, ritmo, titularidad indiscutida -incluso en algunos baches de tres meses o dos sin marcar-. A ciencia cierta, si se analiza con detenimiento la situación, es Julián quien ha hecho estallar la bomba de relojería con sus declaraciones en el Mundial.
Pedir salir a un rival directo es difícil. Más después de la experiencia de Luis Suárez, que ganó una Liga con el Atleti luego de ser desechado por el Barcelona.
Es comprensible la actitud de la directiva rojiblanca. Si un club español quiere a Julián: cláusula.
Lo que es difícil de entender es la actitud del delantero. ¿Quieres ganar títulos? Vale, pelea con el Atleti. Busca una salida a la Premier, a un club que pueda pagar los 150 millones que como mínimo pide el club o, directamente, cumple tu contrato y espera.
Los silbidos y el inconfirmismo de la grada rojiblanca es comprensible.
Los deseos y la actitud de Julián... Dejan mucho qué desear.
Periodista

