El capitán del conjunto bermellón, que se está recuperando de una lesión en el hombro después de haber participado en los 18 encuentros anteriores de LaLiga EA Sports, seguirá siendo el gran emblema en Son Moix. El brazalete lo porta desde hace tiempo, pero su trascendencia va mucho más allá de un objeto; es una cuestión de jerarquía, de liderazgo y de autoridad.
"¿Qué te voy a decir? Siento orgullo y felicidad. Hemos vivido un camino y una trayectoria muy larga. Las hemos vivido de todos los colores, tanto buenas como malas. Entonces, para mí es siempre una alegría. La ambición es la misma que el primer día. Al final, siempre nos ponemos metas y objetivos, y el hecho de ir alcanzándolos poco a poco es la ilusión que te genera el día a día", comentó ante los medios oficiales del club.
"Ahora más que nunca se dice que estamos viviendo momentos malos, pero ves cómo trabajan los compañeros y sabes que vas a morir por ellos porque no se dejan nada en el tintero. Lo hemos hecho muchas veces y es volver a lo mismo: estar más unidos y ser más familia que nunca; jugadores y entrenador, jugadores y afición, afición y entrenador, afición y club. Es decir, unirlo todo, cerrarse y hacer un búnker", reflexionó Raíllo.
Por último, Antonio hizo referencia a las opciones de salvación y a sus problemas físicos "Los únicos que lo podemos salvar somos nosotros. Sabemos que tenemos que hacer mejor las cosas en todos los aspectos. Sabéis que soy un fatiga cuando me lesiono. Soy de los que está mañana y tarde entrenando hasta que se recupera. Por eso, muchas veces no es casualidad que acorte plazos. Seguramente vuelva mucho antes de lo que me digan".
