Centro de datos del España-Croacia
¿La España del toque o la España vertical? Y por qué elegir entre papá y mamá si te puedes quedar con ambos. Pues eso. 23 toques después de comenzar el partido, apenas un minuto y 10 segundos transcurridos de juego... y Lamine Yamal ya celebraba su precoz gol ante Livakovic. Mejor aún que en Wembley, cuando marcó en el 1:44. Es como esas partidas de billar en las que el oponente espera pacientemente en una silla a que falle algún golpe y termina perdiendo sin tocar bola. Eso fue Croacia en ese primer minuto en Sevilla.
Y se pudo dar por satisfecha por no encajar más. Porque La Roja, espoleada por sus dos estrellas en el pecho, fue un vendaval de juego y de llegadas al área rival en ese inicio. Una pizca de precisión en el último pase es lo que la penalizó y permitió a los balcánicos, con Modric en el banquillo, seguir aún con opciones. Fueron 20 minutos de asedio constante, que contuvieron como pudieron... hasta que se encontraron poco antes de la media hora, por cierta permisividad de Pubill, con un centro del eterno Perisic que Beljo, con su 1.95 de estatura y colocado entre Cubarsí y Huijsen, remató para sorprender a Unai Simón.
Esta España es de las que aprende de sus errores. Recuperó un punto de intensidad y no permitió que los arlequinados, que mantienen algo de calidad arriba, se les subieran a las barbas como los ingleses en la jornada anterior. Apenas dos minutos después del 1-1, en un córner de pillos entre Fermín y Lamine Yamal, éste colocó un regalo en el área pequeña que Marc Pubill cabeceó para hacer el 2-1.
Lamine quiere el Balón de Oro
Para evitar problemas, los de De la Fuente buscaron con ahínco otro gol. Lo anotó Oyarzabal, pero en fuera de juego. Fermín insistió una y otra vez, aunque el palo le negó la alegría que tanto necesita con la selección. El único punto discordante, el empujón de Baena a Sucic sin venir a cuento. Eso es lo que le pierde al almeriense, quien luego lo volvió a hacer. Por fortuna, no pasó a mayores y al descanso se llegó con esa exigua ventaja.

Los cambios: la mano de De la Fuente
Todo cambió en la segunda mitad. El ritmo no se pareció en nada de lo visto hasta entonces: cansino, sin ocasiones, anodino. Hasta Lamine se aburría y se entretuvo regateando en el centro del campo a su sombra. Estaba 'tonto' el partido. Pero entró Pedri, conectó con Lamine y el catalán reclamó el Balón de Oro batiendo nuevamente a Livakovic.
Ya con el 3-1, España se dedicó a mover la bola de un lado a otro, con apoyos continuos, dinamismo, pero sin profundidad salvo que se viera muy claro. Así evitaron más acciones como la de Ivanovic, que probó fortuna de rosca sin pillar portería. Lo mismo que le pasó a Nico Williams en la ocasión más clara de La Roja en la recta final. Ahí, a falta de 10 minutos y después de que el Pizjuán se rindiera ante Lamine, al ser sustituido, y ante Rodri, al entrar al campo, la afición española también se puso en pie para recibir a Luka Modric.
Aunque ya sabéis aquello de lo cortés no quita lo valiente. La ovación al rival duró lo que Nico Williams, recibiendo de Mikel Merino, tardó en volver a marcar con la selección. 4-1, dos goles y dos asistencias de cuatro de los sustitutos, y a descansar, que el sábado hay nuevo partido: en Oviedo ante la República Checa.
Jugador Flashscore del partido: Lamine Yamal (España).

