El clima durante el Mundial 2026 puede influir de forma significativa no solo en el rendimiento de los jugadores, sino también en el calendario de los partidos, la comodidad de los aficionados y la organización general del torneo. Actualmente, la mayor atención se centra en Estados Unidos, donde existen estrictas normas de seguridad cuando hay rayos cerca de los estadios.
Y es precisamente allí donde las tormentas eléctricas son más frecuentes en junio y julio. Desde el punto de vista de la organización de eventos deportivos, esto supone un problema mucho mayor que la lluvia.
En Estados Unidos existe un protocolo de seguridad que obliga a detener de inmediato cualquier evento deportivo si los sensores meteorológicos detectan rayos en un radio de 13 kilómetros del estadio.
En ese momento, toda la actividad se detiene, se puede pedir a los espectadores que abandonen las gradas y se establece una pausa mínima de 30 minutos. Si durante ese tiempo se detecta otro rayo o cualquier señal de actividad, el contador vuelve a cero.
Esto significa que los partidos en Estados Unidos pueden verse interrumpidos durante un tiempo, incluso más de una hora, debido al clima. Sin embargo, la FIFA no puede modificar ni ignorar este protocolo, ya que es una norma de seguridad de la organización deportiva principal. Es una regulación que también se aplica en otras grandes competiciones estadounidenses, como la NFL y la MLS.
En la práctica, esto implica que si se produce una tormenta eléctrica cerca del estadio durante el torneo, el partido debe suspenderse, sin importar su importancia. Esto afecta incluso a los encuentros más destacados. En casos extremos, hasta la final del Mundial podría verse interrumpida.
Esta posibilidad está generando debate en la previa del torneo, ya que la final del Mundial está prevista en el MetLife Stadium, cerca de Nueva York, una región donde las tormentas de verano son bastante frecuentes.
El Mundial de Clubes ya ha mostrado lo que puede ocurrir
Ya se han visto ejemplos de partidos afectados por el clima en el pasado Mundial de Clubes, donde se produjeron varios retrasos. El encuentro entre Ulsan y Mamelodi Sundowns en Florida se pospuso más de una hora.
El duelo entre RB Salzburg y Pachuca en Cincinnati se detuvo durante una hora y media. El protocolo también se activó en el partido entre Chelsea y Benfica, que fue aplazado casi dos horas por una tormenta eléctrica.
¿Las zonas más riesgosas? El noreste y Miami
Según los expertos, las tormentas de verano suelen formarse al este de las Montañas Rocosas, especialmente en el norte de Estados Unidos. Se ha identificado como zona problemática el área que va de Cincinnati a Nueva York.
¿Qué implica esto para la organización del Mundial? Hay varias ciudades sede en esa región. Nueva York/Nueva Jersey, Boston, Filadelfia y Miami presentan un riesgo elevado.
En estas ciudades se espera la mayor probabilidad de interrupciones o cambios en el calendario de los partidos.
El calor y la altitud también influyen
Las tormentas no son el único factor natural que puede condicionar el torneo. Las altas temperaturas también tendrán un papel importante. Aunque no provocan interrupciones largas, sí alteran el ritmo de juego, el desgaste físico de los futbolistas y la planificación de los equipos.
Se espera que Miami (Hard Rock Stadium), Houston (NRG Stadium), Kansas City (GEHA Stadium) y Dallas (AT&T Stadium) registren las temperaturas y niveles de humedad más altos durante el Mundial.
La FIFA también se está preparando para esto. Se prevén pausas más frecuentes para que los jugadores puedan refrescarse e hidratarse.
