Francia aseguró su plaza en los dieciseisavos de final del Mundial, el lunes por la noche, ante Irak. Y eso a pesar de un contexto poco habitual y unas condiciones de juego complicadas. Al descanso, el partido se suspendió durante unos 20 minutos por una tormenta eléctrica sobre Filadelfia, antes de reanudarse dos horas después del parón. Una situación inédita para los futbolistas, que tuvieron que mantener la concentración mientras el partido seguía sin resolverse.
"Personalmente, nunca he vivido algo así. Esto es un partido completamente diferente", explica Hoarau. "El peligro es la espera, de verdad. Cuando no sabes lo que va a pasar, es cuando aparece la frustración: sales totalmente del partido, te enfrías y pierdes el ritmo emocional", comentó el exdelantero.
"Imagino que durante ese largo periodo -dos horas, nada menos- habrán aprovechado para analizar, para ajustar lo que hacía falta. Pero el protocolo en este tipo de situaciones es volver a prepararse física y mentalmente, mantener la calma y la concentración", expresó también sobre la curiosa situación.

Y creo que eso es justo lo que han hecho: tomarse su tiempo, volver a activarse, reenfocarse. En cuanto vuelves al césped, es momento de calentar: entras de nuevo en el partido. Pero es cierto, dos horas se hacen larguísimas", espetó.
Pero lo importante es que Francia cumplió y logró la victoria por 3-0. Es verdad que la oposición iraquí "no fue extraordinaria", pero al menos "sirve para prepararse antes de los partidos importantes". Sobre todo, Didier Deschamps aprovechó el encuentro para retocar su once inicial, haciendo algunos cambios: dio entrada a Lucas Digne, Manu Koné y Bradley Barcola, en lugar de Theo Hernández, Aurélien Tchouaméni y Désiré Doué.
Barcola, el "factor diferencial"
Bingo para Didier Deschamps, sus cambios dieron resultado rápidamente y el equipo fue mucho más coherente desde el inicio que ante Senegal: "Es un maestro en esto, un auténtico experto. Solo le mueve la voluntad de ganar. Antes de este partido, su prioridad era formar el mejor equipo para ganar, no contentar a nadie. para eso no le pagan".
"En cuanto a las decisiones, para mí, el factor diferencial es Barcola", afirma el exdelantero del PSG. "Por supuesto, Manu Koné jugó muy bien, pero TchouamÉni también lo hizo en el partido anterior. Lucas Digne, conocemos su calidad y su gran actitud, pero Hernandez es igual de bueno. No, de verdad, para mí Barcola es el factor diferencial, igual que Doué.", continúa.
"Aporta profundidad y velocidad. Eso significa un jugador menos bajando a recibir y uno más atacando los espacios. El juego se acelera. Al final, se genera más espacio para él mismo, porque estira las líneas. Y gracias a eso, Olise disfrutó mucho ayer, jugando como mediapunta. Para mí, esa es la clave del partido", comenta.

Esto abre el mismo debate que en el PSG para la selección francesa: quién debe acompañar en el frente de ataque a Mbappé, Dembélé y Olise, si Doué o Barcola. Cada uno aporta sus virtudes, pero será Deschamps quien decida para lo que queda de torneo, aunque la tendencia apunta a Barcola tras su actuación ante Irak.
"Doué o Barcola, es un debate igual que el que tuvimos en el PSG", recuerda Hoarau. "Siempre hemos podido confiar en Didier Deschamps: con su experiencia, sabrá sacar lo mejor de ambos. Son jóvenes, así que no irán en contra del grupo, y mucho menos del entrenador", argumenta.
"Creo que ante Noruega estará en juego el primer puesto del grupo. Deschamps, incluso, podría probar a los dos y dar descanso a Dembélé u Olise. Pero para mí, la clave sigue siendo Barcola: es quien ha dado esa fluidez, precisamente porque no baja tanto a recibir como Doué. Cuando Doue baja, cuando Olise baja, cuando Dembélé baja, ya son demasiados jugadores en el centro del campo. Ayer, con Barcola, esa fue realmente la diferencia", justifica.
Mbappé, hambriento de récords
La otra gran noticia son los goles 15 y 16 de Mbappé en el Mundial. Con esta cifra, el capitán francés igualó a Ronaldo y después a Klose, un nuevo récord cargado de simbolismo, ya que es una hazaña muy difícil de lograr. Antes en el torneo, Messi, gracias a su doblete ante Austria, elevó su cuenta a 18 goles: el nuevo objetivo que ya tiene en la mira el jugador del Madrid.
"En cuanto a Mbappé, no me sorprende", apunta Hoarau. "Se nota en su lenguaje corporal sobre el césped: no ha venido a este Mundial solo a cumplir, realmente se percibe su compromiso. Un poco como Cristiano Ronaldo: jugamos contra Irak, así que si puede marcar cinco, marcará cinco", agrega sobre el contrastado delantero.
"La semana pasada ya dijo que había que confiar en él, y ahí está, lo ha vuelto a demostrar. Los grandes jugadores, en cualquier caso, siempre aparecen en algún momento. Y verle alcanzar algunos de estos récords del Mundial demuestra que estamos presenciando algo realmente, realmente especial", sigue Hoarau.
Mundial 2026
La Copa del Mundo de 2026 se está celebrando desde el 11 de junio al 19 de julio en Estados Unidos, Canadá y México. El torneo, por primera vez en la historia, reúne a 48 selecciones nacionales y se juega en 16 modernos estadios.
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"Creo que ahora los equipos, oficialmente, temen a Francia. Y estoy convencido de que Mbappé ya está pensando en el próximo récord que quiere batir. Va a por todo, así es él: tiene hambre, hambre de ganar. Con todo lo que ha vivido esta temporada, tiene mucha motivación. Y cuando pisa el césped, libera toda esa frustración", expone.
Dembélé y su salto de calidad
Por último, quien brilló anoche, tras una oleada de críticas, fue Dembélé. Después de sufrir en la primera parte del debut, el ganador del Balón de Oro pasó a la banda derecha. Contra Senegal, jugó de mediapunta.
Un ajuste sencillo pero necesario. El jugador del PSG firmó una actuación muy sólida, muy activo, algo que se reflejó en la hoja de estadísticas, con un gol y una asistencia.
"En cuanto a Ousmane Dembélé, me alegré muchísimo", reconoce Hoarau. "Porque pensaba: chicos, en cuanto él arranque de verdad en su Mundial, podremos ver los partidos de Francia con más tranquilidad. Y eso es justo lo que pasó ayer", comenta.
"Se notaba desde el principio: intentaba forzar el regate, quería marcar diferencias desde el primer momento. Y eso es lo que ocurre con los jugadores que saben que el equipo también necesita su despegue", indica también.

"Lo que me molesta es que se habla mucho de lo que no hace, pero muy poco de lo que aporta: su actividad, sus desmarques, la manera en que desestabiliza constantemente a las defensas. Siempre le hacen dos contra uno", apostilla.
Y cuando tienes a dos defensores pendientes de Dembélé, sabiendo que aún tienes que marcar a Olise y Mbappé, obviamente, si no defiendes con 11 -o incluso con 15, contando los suplentes-, es muy complicado para el rival", apunta.
"Ese gol le vendrá muy bien mentalmente, y quizá haga que algunos críticos empiecen a fijarse en su rendimiento global, no solo en las estadísticas. A diferencia de Mbappé, Dembélé es sobre todo un jugador de equipo. Le gusta hacer brillar a los demás y también le gusta brillar, porque es atacante, pero no está obsesionado con el lucimiento individual", dice G. Hoarau.
"Así que son dos personalidades completamente distintas. Y el día que entendamos eso de verdad, el día que Francia tenga el apoyo total de la afición y los medios, ‘el cielo es el límite’", concluye el galo.

