Nuestro objetivo en el vídeo era descubrir cuál de estas ciudades puede ofrecer a los aficionados hambrientos la mejor experiencia cuando no están gastando dinero en los estadios. En Nueva York, apostamos por los clásicos de siempre que definen la escena local de la comida rápida. Probamos la legendaria pizza con una corteza perfectamente crujiente, hamburguesas monstruosas y jugosas, y por supuesto, los famosos sándwiches de pastrami, generosamente rellenos, que te hacen querer mudarte a Manhattan en ese mismo instante.
En el otro extremo, en Ciudad de México, nos esperaba una explosión de sabores auténticos. Los puestos callejeros nos recibieron con brillantes tacos al pastor recién salidos del trompo, quesadillas crujientes y salsas picantes que tenían más fuerza que una tanda de penaltis en la final.
Fue un choque de titanes: contundentes y reconfortantes clásicos estadounidenses frente a la frescura indomable de la cocina mexicana, repleta de hierbas y lima.
¿Quién levantó finalmente el trofeo imaginario al campeón gastronómico y qué plato nos dejó literalmente sin palabras? Descúbrelo en nuestro nuevo vídeo. Te mostraremos no solo los mejores rincones ocultos donde puedes comer hasta no poder más mientras animas, sino también el ambiente único que se vivió en ambas metrópolis.
