Centro de datos del España-Portugal
El duelo ibérico levantó pasiones desde el minuto uno en la capital eslovena. España, sin conquistar el título desde 2016, se medía a una Portugal repleta de éxitos europeos en los últimos años.
2010 y 2018 fueron los últimos precedentes de una final con los mismos protagonistas.
Portugal manda, pero España pincha
Dídac Plana, que dio el primer susto con una salida algo blanda, salvó a España del primero al atajar una buena vaselina. Portugal salió con la intención de golpear pronto, pero ese ímpetu acabó jugándole una mala pasada.
España se recompuso con rapidez. Pablo González, aguantando el balón entre cuatro piernas rivales, se sacó de la chistera un taconazo que dejó el esférico muerto cerca del área portuguesa. Antonio hizo gala de su potente disparo de primeras y batió la meta lusa con un tiro cruzado.
Ese primer tanto hundió anímicamente a los que actuaban como locales. Raya robó un balón comprometido, se lo cedió a Cecilio, que devolvió con inteligencia al que inicio la jugada, y este la cruzó para doblar la ventaja española.
Braz, tras apenas dos minutos y medio, no pidió tiempo muerto esperando que los suyos le diesen la vuelta sin indicaciones adicionales. La decisión resultó acertada, ya que Portugal volvió a tomar el mando ante La Roja, que hoy vestía de blanco.
Alfonso Jesús aprovechó un pase de la muerte de Santos para anotar el gol que recortaba distancias, no exento de polémica, pues Cecilio reclamó un empujón previo que habría supuesto falta a favor del conjunto español.
Dos minutos después, Gois le ganó la partida a Novoa, algo blando en la acción defensiva. Un gran giro le permitió armar el disparo y colocarla en la escuadra para firmar el 2-2.
Portugal continuó asediando y los de Jesús Velasco no conseguían salir de su parcela defensiva.
Hasta que la amenaza de la sexta falta salió a la palestra. España volvió a coger galones y pasó a mandar más en el juego.
Antonio, con un disparo centrado, y sobre todo Pablo Ramírez, pudieron adelantar a España antes del descanso.
Y cuando parecía que los primeros 20 minutos acabarían en empate, Erick, con un codazo mientras intentaba proteger el balón, concedió a La Roja un doble penalti para desequilibrar el choque antes de la pausa.
Antonio asumió la responsabilidad, disparó a la izquierda y Edu, que llegó a tocar el balón, no pudo evitar el quinto gol del partido.
Antonio marca la diferencia
Aunque Antonio pudo firmar su hat trick nada más comenzar la segunda manga, el gran protagonista de los primeros compases volvió a ser Dídac, como ya ocurriera al inicio del partido. El guardameta del Barça frustró otro intento de vaselina y un disparo lejano y potentísimo de Varela.
Las amenazas se repartieron en ambos bandos. Pablo González volvió a lucirse con un movimiento de pívot al alcance de muy pocos para poner a prueba a Bernardo, que esta vez sí estuvo acertado.
También desbarató a Adolfo, que combinó a la perfección con Cecilio y remató a bocajarro. El meta luso tiró de reflejos y se alió con el poste para evitar el cuarto.
Su actuación empezó a adquirir tintes de exhibición cuando evitó un disparo cercano de Gordillo. España no estaba acertada, pero tomó la batuta y comenzó a mandar ante una Portugal que vagaba confundida a la intemperie.
Con diez minutos por delante, una desconexión de España en la salida de balón permitió que Pauleta empatara a tres en el peor momento de Portugal.
Los portugueses también sufrían en la salida de balón, pero Bernardo volvió a lucirse sacando con maestría otro disparo de Gordillo y le sobró para evitar el tanto de Rivillos.
Y para rizar el rizo, cuando Bernardo no hacía acto de presencia, Cecilio se estrelló de nuevo con el palo. La desesperación pudo pesar, pero el número dos del cuadro de Jesús Velasco, a cuatro del final, vio a Antonio entrando como un obús por el carril central y le cedió el balón. El de Jaén derribó el muro luso y volvió a poner a La Roja en ventaja firmando su hat trick.
Rivillos, con un disparo lejano a 180 segundos del final, estrelló el balón en el cuarto poste de la selección española en lo que iba de segunda parte.
Braz apostó por el portero-jugador en busca del empate. Sin embargo, España se mostró más que segura en defensa y supo proteger el tesoro que tenía entre manos.
Adolfo, a pase de Antonio y a cinco segundos del final, selló la manita y el título 10 años después.
