El caso que involucra al sistema arbitral italiano sigue sumando detalles y revelaciones, mientras la investigación de la Fiscalía de Milán profundiza en las supuestas interferencias en la gestión del VAR. En el centro de la polémica sigue estando Gianluca Rocchi y su papel en la sala de Lissone, aunque alrededor surgen relatos e interpretaciones que ya circulaban desde hace tiempo en el entorno arbitral.
Según algunas reconstrucciones críticas, no se trataría solo de los 'golpes en la puerta' que han llamado la atención de los investigadores, sino de un auténtico sistema informal de comunicación.
El 'Gioca Jouer'
Una dinámica que, con cierta ironía, algunos habían bautizado como 'Gioca Jouer', en referencia a la famosa canción de Claudio Cecchetto: una secuencia de señales gestuales utilizadas para orientar las decisiones de los encargados del VAR en los momentos más delicados.
Un lenguaje no verbal basado en indicaciones breves: una mano levantada para sugerir que no intervengan, un puño cerrado para invitar a llamar al árbitro al monitor. Episodios que, de confirmarse, abrirían serios interrogantes sobre la autonomía de los oficiales de partido. Sin embargo, aún queda por ver si se trata de exageraciones nacidas de tensiones internas o de elementos que puedan reforzar la acusación.

El caso Udinese-Parma
Entre los casos incluidos en la investigación destaca lo ocurrido durante el Udinese-Parma del 1 de marzo de 2025. En esa ocasión, según la hipótesis de los investigadores, el supervisor del VAR habría influido en la valoración del encargado del VAR, Daniele Paterna, que en un primer momento no tenía intención de conceder el penalti.
Un cambio de criterio repentino que llevó después a la revisión en el monitor por parte del árbitro Fabio Maresca. El punto clave es precisamente este: el reglamento no permite que el designador intervenga en las decisiones durante el partido.
La sala de Lissone
La sala VAR de Lissone, creada para garantizar independencia y transparencia, corre el riesgo – según la acusación – de convertirse en un lugar de condicionamiento, traicionando el espíritu de la tecnología introducida para reducir errores. Mientras tanto, los investigadores están analizando material de audio y vídeo recogido en los últimos dos años dentro de la sala de control. Un trabajo minucioso que podría aclarar si detrás del llamado 'Gioca Jouer' hay solo folclore o una práctica sistemática.
Desde dentro del colectivo arbitral, mientras tanto, surgen testimonios contradictorios. Hay quienes aseguran que estas dinámicas eran conocidas, aunque no estuvieran permitidas por el protocolo, y quienes subrayan que la ausencia de figuras de peso en la sala VAR, tras la introducción de controles más estrictos, ha coincidido con un aumento de los errores. Una paradoja que alimenta aún más el debate sobre el equilibrio, el control y la autonomía en el arbitraje moderno.
Los exárbitros
Los investigadores están revisando materiales de audio y vídeo recopilados en los últimos dos años para esclarecer posibles responsabilidades. Al mismo tiempo, también salen a la luz testimonios del mundo arbitral. El exárbitro Daniele Minelli ha declarado a la Agi que en el entorno ya se hablaba de estas dinámicas, y ha destacado otro aspecto: desde que la presencia de la fiscalía federal ha cambiado los procedimientos en Lissone, el número de errores arbitrales habría aumentado notablemente.
"¿Los golpes en la puerta en la sala VAR? En el ambiente se comentaba y se sabía que el protocolo no lo permitía – asegura el excolegiado –. Desde que Rocchi y sus adjuntos dejaron de acudir a Lissone, porque la Federación impuso la presencia de la fiscalía federal en la Sala VAR tras la denuncia de Rocca, los errores arbitrales se han multiplicado de forma devastadora".

Un sistema de señales codificadas, compuesto por gestos repetidos y compartidos en las concentraciones arbitrales, del que también ha hablado a la Agi el exárbitro Pasquale De Meo, quien lo describe como una práctica que, según él, "todos en el ambiente conocían". Según su versión, se trataba de un lenguaje gestual utilizado por Rocchi y Gervasoni para orientar las intervenciones del VAR. "Eran gestos acordados en las reuniones reservadas de los árbitros que se establecían cada semana. Por ejemplo, uno era el de 'piedra-papel-tijera'. Hacer gestos desde los ventanales era una costumbre. Todos lo sabían y lo vivían con malestar".
Una dinámica que, de confirmarse, iría en contra de los principios del protocolo VAR. "El VAR y el AVAR están designados precisamente para ser autónomos: nadie puede intervenir desde fuera", recalca De Meo. El problema, sin embargo, no sería solo la existencia del sistema, sino su aplicación selectiva. "¿Por qué en algunos partidos se daba esa señal y en otros no? Así se terminaba adulterando la Liga".
Sobre los motivos, el exárbitro no habla de una dirección para favorecer a clubes concretos, sino que apunta a una lógica interna relacionada con las evaluaciones profesionales: los posibles errores no corregidos podían afectar a la carrera de los colegiados.
