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Cristiano Ronaldo rompe su silencio: todo lo que dijo el capitán de Portugal

Cristiano Ronaldo, capitán de Portugal
Cristiano Ronaldo, capitán de PortugalREUTERS/Pedro Nunes

Cristiano Ronaldo rompió este martes 6 de octubre su silencio mediante un extenso comunicado en el que explicó todo lo ocurrido en la concentración de Portugal y las razones que le llevaron a abandonar la expedición portuguesa en Copenhague. El capitán confirmó las reuniones, las conversaciones con Jorge Jesus y el documento que el seleccionador debía haber leído. Además, tras pedir disculpas a sus compañeros y a los portugueses, asegura que está disponible para volver a vestir la camiseta de la selección, aunque defiende un castigo ejemplar por su comportamiento.

En el comunicado difundido este martes, Cristiano Ronaldo comienza señalando que, después del Mundial-2026, escribió "una carta a los portugueses, que todavía conservo, con las palabras que quiero dirigirles cuando abandone definitivamente nuestra selección".

El capitán de Portugal confirma que Pedro Proença le pidió, en el vuelo de regreso de Estados Unidos tras el Mundial-2026, que "sopesara la decisión" de dejar la selección nacional después de la competición.

"Justo después me pidió que le diera mi opinión sobre el nombre del actual seleccionador (Jorge Jesus) y me dijo que estaba valorando esa opción, junto con otros nombres que no me reveló. Respondí al presidente de la Federación que, en mi opinión, sería la elección adecuada. Por eso, el día que fue presentado el actual seleccionador me alegré sinceramente por la elección. Era la opción correcta, como van demostrando los resultados", añade Cristiano Ronaldo, en referencia a la elección de Jorge Jesus por parte de la FPF como sustituto de Roberto Martínez.

"Pocos días después recibí un primer contacto del nuevo seleccionador nacional, que me dijo que le gustaría reunirse conmigo en persona. Respondí que sí y lo concertamos para el final de mis vacaciones. Nos reunimos en la Cidade do Futebol, donde mi club realizaba la pretemporada. Ese día el seleccionador me dijo que contaba conmigo y que mi presencia era fundamental para su proyecto. Allí mismo me presentó un plan para mi participación. Me dijo que jugaría el primer partido y el último y que, por razones de gestión física, haría siempre entre tres y cuatro cambios por encuentro", confirmó también el delantero portugués, de 41 años.

Cristiano Ronaldo señala después que se planteó la posibilidad de no viajar a Noruega y Dinamarca.

"Me propuso que jugara el primer partido y me quedara en Portugal para volver a incorporarme antes del partido de Do Dragão. Rechacé la propuesta de inmediato. Me parecía evidente que no podía aceptarla. No iba a dejar de capitanear a nuestra selección por no jugar los partidos en el extranjero. Ese privilegio de quedarme en Portugal no habría sido un buen ejemplo. El seleccionador acabó coincidiendo con mi análisis", reveló el capitán de la selección nacional.

"Esta conversación contó con la presencia de Simão Coutinho, director deportivo del Al Nassr, la persona ante la que rendía cuentas el actual seleccionador durante toda la temporada pasada y uno de los responsables de su fichaje por el club en 2025. La víspera del inicio de la concentración, el seleccionador se desplazó a mi casa, en Lisboa, para mantener otra conversación conmigo, a petición suya. La conversación fue tranquila y se mantuvieron todos los principios acordados en agosto. Jugué el partido de Alvalade y, aunque fui sustituido, no causé ningún problema. Yo mismo le entregué el brazalete a Bruno Fernandes, sin imaginar ni de lejos que pudiera estar dando mis últimos pasos como jugador y capitán de la selección nacional. Lo importante de aquel día, para mí, fue nuestra victoria. Ganar siempre es bueno; hacerlo por Portugal y por mi país, todavía mejor", señaló Cristiano Ronaldo.

Cristiano Ronaldo, al final del partido contra Noruega
Cristiano Ronaldo, al final del partido contra NoruegaCornelius Poppe/NTB via REUTERS

"A la hora de comer del día del partido en Noruega, un ayudante del seleccionador vino a la mesa donde el grupo estaba almorzando y me informó de que el seleccionador quería hablar conmigo. Para mi absoluta sorpresa, el seleccionador me preguntó si estaba en condiciones de jugar 30 minutos. Yo estaba completamente centrado en mi recuperación física, integrado con mis compañeros como siempre y pensando que aquel día no jugaría. No había ningún problema. Esta petición se salía de mi plan de recuperación física y entrenamiento —porque solo iba a jugar el día 4, en Do Dragão—, pero, obviamente, dije que sí. Me respondió que estuviera preparado porque jugaría 30 minutos. El resto lo conoce todo el mundo. Calenté desde el descanso, vi pasar los minutos y no fui llamado. El seleccionador no cumplió su palabra", confirmó el dorsal 7.

"No fui a saludar a los aficionados; no debería haber ocurrido"

"Al terminar el partido solo quería que todo acabara con la victoria y quedarme solo. No fui a saludar a los aficionados. Fue un error cuya responsabilidad es únicamente mía y que no debería haber ocurrido. Pido disculpas a los portugueses que nos apoyaron allí con tanta intensidad, pido disculpas a los aficionados y pido disculpas a quienes, sin ser portugueses, pudieron desplazarse hasta allí para verme y a quienes pude decepcionar", reconoce Cristiano Ronaldo.

La confirmación de la reunión

"Pasadas 48 horas mantuvimos una conversación el seleccionador, Simão Coutinho y yo, ya que él había acompañado nuestras conversaciones de agosto. Fue un momento profundo, muy directo y sin ningún tipo de filtro. Coincidimos en que solo había una manera de cerrar este “caso”: que el seleccionador repitiera lo que acababa de decirme en privado, en presencia de Simão Coutinho, pero en la sala de prensa. Lo acordado era sencillo: el seleccionador comenzaría la rueda de prensa con este tema, tratando de cerrar el asunto contando la verdad. Diría que nunca le pedí jugar ningún minuto, que fue el seleccionador, y nadie más, quien me propuso el plan para esta concentración y que fue un error ponerme a calentar para después no hacerme entrar, algo que no volvería a hacer si se repitiera. Terminamos aquella reunión con el seleccionador pidiéndome un abrazo y prometiéndome que diría en la rueda de prensa lo mismo que acababa de decirme a mí, y que el asunto quedaría superado. Yo no jugaría en Dinamarca y jugaría el partido de Do Dragão. Todo ello siempre en presencia de Simão Coutinho. A petición del seleccionador, después se celebró una reunión por videoconferencia entre él, Simão Coutinho y Tiago Craveiro, en la que se resumió lo que habíamos hablado", explicó Cristiano Ronaldo.

Cristiano Ronaldo y Jorge Jesus, en rueda de prensa
Cristiano Ronaldo y Jorge Jesus, en rueda de prensaProfimedia

El documento que Jesus no leyó

Después, Cristiano Ronaldo confirma que se elaboró un documento con los ocho puntos que Jorge Jesus debía leer en la rueda de prensa de Copenhague. Eso no ocurrió y precipitó la decisión de Cristiano Ronaldo de abandonar la concentración.

"Se elaboró un pequeño documento que yo mismo validé y que, con mi conocimiento, fue entregado al seleccionador, tal como él había solicitado. La rueda de prensa fue como ya se sabe: su actitud no tuvo nada que ver con nuestra reunión. Escuché expresiones y una agresividad que considero que no merezco, una actitud de aquí mando yo que nunca me había mostrado, ni de lejos, en privado, la víspera", confiesa el capitán de Portugal, quien se refiere también a las notas que él mismo validó.

"Creo que es importante, precisamente porque es la verdad, aclarar algunas cosas antes de hablar de Dinamarca:

1. Yo mismo, sin nadie más, propuse a Cristiano un plan para él para esta temporada deportiva en la selección nacional. Fue una conversación larga y muy buena.

2. Sé cuánto vive y ama la selección y el peso que tiene en el mundo; más aún, el peso y la influencia positiva que ha tenido en la selección durante 24 años consecutivos.

3. Cristiano aceptó el plan que le propuse.

4. Nunca cuestionó mis decisiones. Fue ejemplar, leal y profesional.

5. El partido de Noruega no figuraba en el plan que diseñé para él. Sin embargo, sentí que había conseguido recuperarse físicamente del primer partido y le avisé de que podría tener que utilizarlo. Cristiano estuvo de acuerdo.

6. Me equivoqué al poner a calentar a alguien de la dimensión de Pelé o Maradona para después no sacarlo al campo. Si fuera hoy, no lo haría.

7. Para cerrar el asunto: quiero a Cristiano en la selección nacional. De hecho, no lo quiero poco, lo quiero mucho. Por suerte, él también cree en mí. Creyó en el Al Nassr y también lo ha hecho aquí.

8. Sobre el hecho de que no saludara a los aficionados: ya hemos hablado de ello. Quien ha disputado más de 230 partidos con la selección no va a recibir de mí lecciones de amor a Portugal. Fue un momento de frustración que no borra nada. Es el jugador que más autógrafos firma, que más selfies se hace y que más cariño muestra a los aficionados. No inventemos problemas donde no los hay. Cuando no estamos contentos, reaccionamos. Eso fue todo".

Disculpas a sus compañeros y a los portugueses

"Era la segunda vez que no cumplía su palabra", señala Cristiano Ronaldo. "Decidí abandonar la concentración sin esperar a que volviera a incumplirla. Para mí, la verdad sigue siendo lo más importante en la relación entre las personas. Por mucho que duela, prefiero que me digan la verdad", añade.

"Nunca, en ningún momento, me he inmiscuido en ninguna decisión técnica o táctica de ningún entrenador o seleccionador en casi 25 años de carrera. Acepto, mejor o peor, lo que me proponen hacer. Respeto la decisión y, cuando no cumplen su palabra, siento que mi lugar no está ahí", explica el capitán de Portugal, quien en el comunicado pidió disculpas a sus compañeros de selección y a los portugueses.

"También debo pedir disculpas a mis compañeros de selección por haber abandonado la concentración. A pesar de la absoluta ruptura de la confianza en la palabra del seleccionador, como podrá atestiguar quien asistió a estas conversaciones, no debería haberlo hecho. La responsabilidad es exclusivamente mía. Pido disculpas una vez más a los portugueses, pero el incumplimiento de la palabra tiene, para mí, un impacto determinante. Sentí que, a partir de ese momento, mi permanencia solo perjudicaría al grupo de trabajo e hice lo que siempre dije que haría si no me sintiera útil: hice las maletas y me marché", señala Cristiano Ronaldo.

"La consecuencia de este acto mío debe ser evaluada y sancionada por la Federación Portuguesa de Fútbol. Entiendo que el castigo no debe tener atenuantes. No soy un jugador cualquiera, soy el capitán del equipo y eso constituye un agravante. Ya he pedido disculpas, pero sé que las actitudes deben tener consecuencias. Quien está en el fútbol como yo sabe que, independientemente del estatus de cada uno, las reglas son iguales para todos. A este respecto, he oído hablar mucho de partidos de despedida, de que debo tener una despedida digna y de que la Federación quiere darme esa oportunidad. Aprendí en la vida, con hambre y muchas veces sin nada que comer, que nadie regala nada a nadie", añade el delantero de Portugal.

Leer más - Jesus abre la puerta al regreso de Ronaldo, pero replica: "No pido disculpas a nadie"

"Estaré disponible para competir y ganar con nuestra selección"

"Puedo prometer a todos mis aficionados, naturalmente y especialmente a todos los portugueses, que disputaremos uno o más partidos de despedida; habrá tiempo para ello. Pero cuando pienso en la selección, en lo que pienso realmente es en competir. Eso fue lo que pensé el día que me comunicaron la muerte de mi padre. Estaba concentrado con nuestra selección y decidí quedarme allí hasta que terminara el partido del día siguiente. Hice por el país lo que jamás haría por ningún club", señala después Cristiano Ronaldo, que termina el extenso comunicado asegurando que está disponible para regresar a la selección nacional ya en noviembre, si así lo consideran la dirección de la FPF y el seleccionador nacional, Jorge Jesus.

"Por tanto, si estoy bien físicamente, jugando en mi club y, espero, marcando goles, después de cumplir la suspensión que se me imponga, estaré disponible, como siempre lo he estado hasta hoy, para competir y ganar con nuestra selección. Esta es, créanme, la más pura de las verdades", concluye el capitán de la selección de Portugal.

Comunicado íntegro de Cristiano Ronaldo:

"Tal como prometí, decidí contar, en primera persona y de forma directa, las circunstancias que rodearon la última concentración de la selección nacional.

Después del Mundial 2026 preparé una carta a los portugueses, que todavía conservo, con las palabras que quiero dirigirles cuando abandone definitivamente nuestra selección.

Al terminar la competición, justo en el vuelo de regreso de Estados Unidos, el presidente de la Federación me pidió e insistió en que sopesara la decisión de marcharme porque la FPF quería que continuara.

Justo después me pidió que le diera mi opinión sobre el nombre del actual seleccionador y me dijo que estaba valorando esa opción, junto con otros nombres que no me reveló.

Respondí al presidente de la Federación que, en mi opinión, sería la elección adecuada.

Por eso, el día que fue presentado el actual seleccionador me alegré sinceramente por la elección. Era la opción correcta, como van demostrando los resultados.

Pocos días después recibí un primer contacto del nuevo seleccionador nacional, que me dijo que le gustaría reunirse conmigo en persona. Respondí que sí y lo concertamos para el final de mis vacaciones.

Nos reunimos en la Cidade do Futebol, donde mi club realizaba la pretemporada.

Ese día el seleccionador me dijo que contaba conmigo y que mi presencia era fundamental para su proyecto. Allí mismo me presentó un plan para mi participación. Me dijo que jugaría el primer partido y el último y que, por razones de gestión física, haría siempre entre tres y cuatro cambios por encuentro.

En ese momento me planteó la posibilidad de que no viajara con la selección a Noruega y Dinamarca. Me propuso que jugara el primer partido y me quedara en Portugal para volver a incorporarme antes del partido de Do Dragão.

Rechacé la propuesta de inmediato. Me parecía evidente que no podía aceptarla. No iba a dejar de capitanear a nuestra selección por no jugar los partidos en el extranjero. Ese privilegio de quedarme en Portugal no habría sido un buen ejemplo.

El seleccionador acabó coincidiendo con mi análisis.

Esta conversación contó con la presencia de Simão Coutinho, director deportivo del Al Nassr, la persona ante la que rendía cuentas el actual seleccionador durante toda la temporada pasada y uno de los responsables de su fichaje por el club en 2025.

La víspera del inicio de la concentración, el seleccionador se desplazó a mi casa, en Lisboa, para mantener otra conversación conmigo, a petición suya. La conversación fue tranquila y se mantuvieron todos los principios acordados en agosto.

Jugué el partido de Alvalade y, aunque fui sustituido, no causé ningún problema. Yo mismo le entregué el brazalete a Bruno Fernandes, sin imaginar ni de lejos que pudiera estar dando mis últimos pasos como jugador y capitán de la selección nacional. Lo importante de aquel día, para mí, fue nuestra victoria. Ganar siempre es bueno; hacerlo por Portugal y por mi país, todavía mejor.

A la hora de comer del día del partido en Noruega, un ayudante del seleccionador vino a la mesa donde el grupo estaba almorzando y me informó de que el seleccionador quería hablar conmigo. Para mi absoluta sorpresa, el seleccionador me preguntó si estaba en condiciones de jugar 30 minutos. Yo estaba completamente centrado en mi recuperación física, integrado con mis compañeros como siempre y pensando que aquel día no jugaría. No había ningún problema.

Esta petición se salía de mi plan de recuperación física y entrenamiento —porque solo iba a jugar el día 4, en Do Dragão—, pero, obviamente, dije que sí. Me respondió que estuviera preparado porque jugaría 30 minutos.

El resto lo conoce todo el mundo. Calenté desde el descanso, vi pasar los minutos y no fui llamado.

El seleccionador no cumplió su palabra.

Al terminar el partido solo quería que todo acabara con la victoria y quedarme solo. No fui a saludar a los aficionados. Fue un error cuya responsabilidad es únicamente mía y que no debería haber ocurrido. Pido disculpas a los portugueses que nos apoyaron allí con tanta intensidad, pido disculpas a los aficionados y pido disculpas a quienes, sin ser portugueses, pudieron desplazarse hasta allí para verme y a quienes pude decepcionar.

Pasadas 48 horas mantuvimos una conversación el seleccionador, Simão Coutinho y yo, ya que él había acompañado nuestras conversaciones de agosto.

Fue un momento profundo, muy directo y sin ningún tipo de filtro.

Coincidimos en que solo había una manera de cerrar este “caso”: que el seleccionador repitiera lo que acababa de decirme en privado, en presencia de Simão Coutinho, pero en la sala de prensa.

Lo acordado era sencillo: el seleccionador comenzaría la rueda de prensa con este tema, tratando de cerrar el asunto contando la verdad. Diría que nunca le pedí jugar ningún minuto, que fue el seleccionador, y nadie más, quien me propuso el plan para esta concentración y que fue un error ponerme a calentar para después no hacerme entrar, algo que no volvería a hacer si se repitiera.

Terminamos aquella reunión con el seleccionador pidiéndome un abrazo y prometiéndome que diría en la rueda de prensa lo mismo que acababa de decirme a mí, y que el asunto quedaría superado. Yo no jugaría en Dinamarca y jugaría el partido de Do Dragão. Todo ello siempre en presencia de Simão Coutinho.

A petición del seleccionador, después se celebró una reunión por videoconferencia entre él, Simão Coutinho y Tiago Craveiro, en la que se resumió lo que habíamos hablado.

Se elaboró un pequeño documento que yo mismo validé y que, con mi conocimiento, fue entregado al seleccionador, tal como él había solicitado.

La rueda de prensa fue como ya se sabe: su actitud no tuvo nada que ver con nuestra reunión. Escuché expresiones y una agresividad que considero que no merezco, una actitud de aquí mando yo que nunca me había mostrado, ni de lejos, en privado, la víspera.

Las notas que validé eran las siguientes:

“Creo que es importante, precisamente porque es la verdad, aclarar algunas cosas antes de hablar de Dinamarca:

1. Yo mismo, sin nadie más, propuse a Cristiano un plan para él para esta temporada deportiva en la selección nacional. Fue una conversación larga y muy buena.

2. Sé cuánto vive y ama la selección y el peso que tiene en el mundo; más aún, el peso y la influencia positiva que ha tenido en la selección durante 24 años consecutivos.

3. Cristiano aceptó el plan que le propuse.

4. Nunca cuestionó mis decisiones. Fue ejemplar, leal y profesional.

5. El partido de Noruega no figuraba en el plan que diseñé para él. Sin embargo, sentí que había conseguido recuperarse físicamente del primer partido y le avisé de que podría tener que utilizarlo. Cristiano estuvo de acuerdo.

6. Me equivoqué al poner a calentar a alguien de la dimensión de Pelé o Maradona para después no sacarlo al campo. Si fuera hoy, no lo haría.

7. Para cerrar el asunto: quiero a Cristiano en la selección nacional. De hecho, no lo quiero poco, lo quiero mucho. Por suerte, él también cree en mí. Creyó en el Al Nassr y también lo ha hecho aquí.

8. Sobre el hecho de que no saludara a los aficionados: ya hemos hablado de ello. Quien ha disputado más de 230 partidos con la selección no va a recibir de mí lecciones de amor a Portugal. Fue un momento de frustración que no borra nada. Es el jugador que más autógrafos firma, que más selfies se hace y que más cariño muestra a los aficionados. No inventemos problemas donde no los hay. Cuando no estamos contentos, reaccionamos. Eso fue todo.”

Ninguna de estas notas decía, por tanto, que el seleccionador siquiera me pidiera disculpas.

Era la segunda vez que no cumplía su palabra.

Decidí abandonar la concentración sin esperar a que volviera a incumplirla. Para mí, la verdad sigue siendo lo más importante en la relación entre las personas. Por mucho que duela, prefiero que me digan la verdad.

De hecho, en una conversación que mantuve con el presidente de la FPF y con el seleccionador la mañana del día de aquella rueda de prensa, pueden confirmar que reafirmé que, si no me querían allí, me lo dijeran. Bastaba con que fueran sinceros conmigo. Yo lo habría aceptado y prometí que prepararíamos algo bonito, como sueño que ocurra, y nadie se enfadaría.

Lo recuerdo como si fuera hoy. Respondieron al unísono que no. Que mi lugar estaba en la selección nacional.

Nunca, en ningún momento, me he inmiscuido en ninguna decisión técnica o táctica de ningún entrenador o seleccionador en casi 25 años de carrera. Acepto, mejor o peor, lo que me proponen hacer. Respeto la decisión y, cuando no cumplen su palabra, siento que mi lugar no está ahí.

También debo pedir disculpas a mis compañeros de selección por haber abandonado la concentración. A pesar de la absoluta ruptura de la confianza en la palabra del seleccionador, como podrá atestiguar quien asistió a estas conversaciones, no debería haberlo hecho. La responsabilidad es exclusivamente mía.

Pido disculpas una vez más a los portugueses, pero el incumplimiento de la palabra tiene, para mí, un impacto determinante. Sentí que, a partir de ese momento, mi permanencia solo perjudicaría al grupo de trabajo e hice lo que siempre dije que haría si no me sintiera útil: hice las maletas y me marché.

La consecuencia de este acto mío debe ser evaluada y sancionada por la Federación Portuguesa de Fútbol. Entiendo que el castigo no debe tener atenuantes. No soy un jugador cualquiera, soy el capitán del equipo y eso constituye un agravante. Ya he pedido disculpas, pero sé que las actitudes deben tener consecuencias. Quien está en el fútbol como yo sabe que, independientemente del estatus de cada uno, las reglas son iguales para todos.

A este respecto, he oído hablar mucho de partidos de despedida, de que debo tener una despedida digna y de que la Federación quiere darme esa oportunidad.

Aprendí en la vida, con hambre y muchas veces sin nada que comer, que nadie regala nada a nadie.

Puedo prometer a todos mis aficionados, naturalmente y especialmente a todos los portugueses, que disputaremos uno o más partidos de despedida; habrá tiempo para ello.

Pero cuando pienso en la selección, en lo que pienso realmente es en competir. Eso fue lo que pensé el día que me comunicaron la muerte de mi padre. Estaba concentrado con nuestra selección y decidí quedarme allí hasta que terminara el partido del día siguiente. Hice por el país lo que jamás haría por ningún club.

Por tanto, si estoy bien físicamente, jugando en mi club y, espero, marcando goles, después de cumplir la suspensión que se me imponga, estaré disponible, como siempre lo he estado hasta hoy, para competir y ganar con nuestra selección.

Esta es, créanme, la más pura de las verdades.

Cristiano Ronaldo

6 de octubre de 2026".

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