Los púgiles de ambos países llevaban más de cuatro años excluidos de las competiciones internacionales, desde el inicio de la invasión rusa en Ucrania.
Al igual que sus compatriotas en los últimos Juegos Olímpicos de Invierno en Italia, los boxeadores rusos y bielorrusos no pueden mostrar ningún símbolo nacional. Antes de participar, los deportistas deben someterse a una exhaustiva revisión sobre su postura respecto a la guerra de sus países contra Ucrania.
