Ni siquiera había nacido cuando Guillermo Ochoa disputó su primer Mundial en 2006. 20 años después, ambos visten la misma camiseta verde, blanca y roja en Ciudad de México. Con 17 años y 253 días, Gilberto Mora no sólo es el jugador más joven de este Mundial, sino también el mayor motivo de ilusión para todo un país.
Apodado "Morita", es decir, "Pequeño Mora", nació el 14 de octubre de 2008 en Tuxtla Gutiérrez, en el estado de Chiapas, al sur del México, lejos de los tradicionales semilleros de Guadalajara y Ciudad de México. La afición al fútbol le viene de su padre, Gilberto Mora Olayo, que fue futbolista profesional en la Liga MX antes de retirarse. Finalmente, la familia se instaló en Tijuana, donde el joven Gilberto ingresó en la academia de los Xolos.
Por delante de Pelé y Lamine Yamal
"He llevado diferentes camisetas cada día", recuerda sobre sus primeros años con un balón. "Pero la mayoría de las veces, la de México." Descrito como "uno de los jugadores más destacados de las divisiones inferiores", fue detectado por Juan Carlos Osorio, quien lo integró al grupo profesional tras solo unas semanas entrenando con el primer equipo.
El 19 de agosto de 2024, Mora debutó en la Liga MX ante Santos Laguna, entrando al campo en el minuto 72 y dando una asistencia en la victoria 3-1 de Tijuana. Con 15 años, 10 meses y cinco días, se convirtió en el jugador más joven en jugar con el club, el tercer debutante más joven en la historia de la Liga MX y el más joven en dar una asistencia. Pocos días después, marcó su primer gol ante el Club León, convirtiéndose así en el goleador más joven de la historia del campeonato mexicano.
En el ámbito internacional, su progresión ha sido igual de vertiginosa. Ha jugado con las selecciones mexicanas sub-15, sub-16 y sub-17, de la que fue capitán con sólo 15 años. En octubre de 2025, representó a México en el Mundial sub-20 en Chile, donde marcó tres goles y dio dos asistencias en cinco partidos.
Después llegó la Gold Cup 2025. Su debut con la absoluta se produjo en cuartos de final ante Arabia Saudí (2-0), sin haber pasado siquiera por partidos amistosos. Con 16 años y 257 días, se convirtió en el jugador más joven en vestir la camiseta de la selección mexicana. En semifinales ante el Honduras, asistió a Raúl Jiménez para el único gol del partido. Cuando México levantó el trofeo en la final ante los Estados Unidos, Mora estaba en el campo, superando a Pelé y Lamine Yamal como el ganador más joven de un torneo internacional con una selección absoluta.
Durante el Mundial 2022, Mora siguió la eliminación de México desde su habitación de hotel, en plena gira con la sub-15 en España. Llamó entonces a su padre y le prometió que haría todo para estar en el siguiente Mundial. Cuatro años después, lo ha conseguido.
La entrada en escena
En el Mundial 2026, Javier Aguirre utilizó a Mora con cautela al principio, ya que una lesión en la ingle a comienzos de año lo tuvo dos meses fuera de los terrenos de juego. Entró desde el banquillo en el debut ante Sudáfrica (2-0) y descansó ante Corea del Sur (1-0). Así, se convirtió en el sexto jugador más joven de la historia en disputar un Mundial, de cualquier país, siendo el récord absoluto del norirlandés Norman Whiteside, que tenía 17 años y 41 días en la edición de 1982. Pero al cerrar la fase de grupos ante la República Checa, el Vasco decidió darle las llaves del centro del campo desde el inicio. Y Mora no se achicó.
72 minutos sobre el césped del Azteca, ante 80.000 personas: 88% de pases completados (21 de 24), 79% de precisión en el último tercio (11 de 14), dos pases clave, tres conducciones progresivas, 31 toques de balón, un disparo, una recuperación. Números que reflejan una actuación impecable, la de un jugador que piensa más rápido que sus rivales y ya recibe orientado antes de tocar el balón.
La jugada que cambió el partido resume todo lo que es: en la acción del 2-0, Mora recupera el balón, lee el espacio y filtra un pase a Jorge Sánchez. El portero checo queda superado y Julián Quiñones define. Dos toques, un gol. El País lo resumió de forma brillante: "fabricó el espacio él solo" antes de dar ese pase, prueba de que es, según el diario español, "la garantía del atrevimiento". Para Rafael Márquez Lugo, analista de Marca, la admiración es clara: "Sin duda, el que se lleva los focos, desde mi punto de vista, es Gilberto Mora, que demuestra que es un futbolista diferente". El exinternacional va más allá: "Ha jugado como si ya tuviera cinco o seis Mundiales a sus espaldas. Creo que para todos está claro: Gilberto Mora y 10 más para el próximo partido, por la calidad que tiene. Insisto en la gran personalidad que ha mostrado: realmente es una joya de futbolista la que tiene México en los pies de Gilberto Mora."
Mora, por su parte, mantiene la humildad: "Todavía no me doy cuenta de lo que estoy logrando. Pero estoy contento y feliz. Hay que seguir trabajando como hasta ahora y dar un poco más, porque vienen rivales duros y queremos seguir avanzando".

"El Pedri mexicano"
Por eso le llaman desde hace más de un año "el Pedri mexicano". De físico pequeño, 1,68 m y 62 kg, Mora compensa con su habilidad para conducir el balón, driblar y abrir el juego. Como Pedri, no es un jugador de velocidad pura ni de potencia física. Su genialidad está en otro lado: en la anticipación, en ese famoso vistazo antes de recibir, en la capacidad de meterse entre líneas y acelerar el juego sin precipitarlo. Mediocentro ofensivo de formación, puede jugar por dentro, de enganche o en banda, pero es en el eje, cerca del balón, donde mejor muestra lo que le diferencia: esa tranquilidad en la ejecución, esa elegancia en espacios reducidos.
Javier Aguirre incluso lo compara con los íconos mexicanos Benjamín Galindo y Cuauhtémoc Blanco: "Tiene ese talento que en su momento tuvieron esos dos grandes jugadores. Es un futbolista de muchísima calidad, probablemente seguido por varios grandes clubes internacionales. Se habla de él en todo el mundo y estoy sumamente orgulloso de él." Su entrenador en Tijuana, Sebastián Abreu, coincide: "Su forma de entrenar, su estilo de vida y su manera de afrontar los partidos se parecen más a los de un jugador de 25 o 26 años. Es la gran revelación de los últimos 15 o 20 años en el fútbol mexicano."
México ha terminado la fase de grupos con un pleno: tres victorias en tres partidos, nueve puntos, ningún gol encajado, y Mora se ha convertido, partido a partido, en el símbolo de una nueva generación mexicana que ya no se conforma con sobrevivir en las grandes competiciones.
Los pretendientes se impacientan
En los clubes europeos, el interés no es nuevo, pero se ha intensificado mucho. El Real Madrid, el Arsenal, el Bayern Munich y el Manchester United han sido vinculados a su nombre. El Barça parece el mejor posicionado: los directivos catalanes ya invitaron a Mora a entrenar en la Masia, y Deco buscaría ahora organizar una primera reunión con su entorno en México antes de que los precios se disparen.
Su superagente, la brasileña Rafaela Pimenta, que también gestiona los intereses de Erling Haaland, ya avisó el verano pasado: "Se habla de él en todas partes." Desde entonces, Mora ha renovado con Tijuana hasta 2029, para afrontar el Mundial con tranquilidad. Pero su entorno lo tiene claro: Europa es el siguiente paso, y este Mundial es el trampolín. El propio Mora no esconde su ambición: llegar al Viejo Continente para "triunfar allí, no solo llegar".
Por ahora, su mente está en otro sitio. "La selección mexicana es capaz de ser campeona del mundo", soltó tras la victoria ante la República Checa. En la historia de los Mundiales, los jóvenes siempre han tenido un lugar especial. Pelé en 1958, Michael Owen en 1998, Kylian Mbappé en 2018: cada época tiene su torneo en el que un chico obliga al mundo entero a recordar su nombre. Los aficionados mexicanos, con esa pasión propia de los anfitriones, creen que este Mundial pertenece a Gilberto Mora.
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