Estuvo varios meses con el brasileño Lucas Bergamini y ha terminado el curso junto al pamplonica Jon Sanz. Tampoco es una anomalía en estos tiempos marcados por la falta de paciencia, pero basta con mirar a los proyectos más exitosos para comprobar que el largo plazo es lo que realmente garantiza continuidad y regularidad.
"Cierro este año con gratitud y perspectiva. He tenido la suerte (que no doy por hecha) de seguir dedicándome a lo que me apasiona, de competir al máximo nivel y de sentirme todavía competitivo a los 36 años en un deporte que no regala nada", expresó el andaluz en el arranque de la publicación.
"Jugar el Máster Final, acabar el número nueve -del ranking mundial-, disputar dos finales, jugar en Sevilla y, por lo general, hacer un gran año junto a Bergamini y Jon es el reflejo de mucho trabajo diario, de compromiso y de rodearme de personas con las que da gusto compartir pista y camino", agregó.
"A veces soy algo 'bipolar'"
"Valoro enormemente a mis compañeros, pero también a mis rivales. Ellos son parte fundamental de la exigencia que me empuja a seguir creciendo y a no conformarme. Y, por encima de todo, gracias al cariño que recibo en cada estadio al que voy. Sentir apoyo en cualquier parte del mundo es algo que impresiona, motiva y se queda muy dentro", continuó.
Paquito, además, hizo la siguiente reflexión: "El deporte profesional no es sencillo, pero sigue mereciendo la pena cuando miras atrás y sabes que has competido con honestidad, respeto y dejándote el alma. Ahora toca parar, valorar y volver con ilusión". Y piensa hacerlo "repartiendo candela y mucha locura" a lo largo del 2026.
"Muchas gracias a todo mi equipo, mi familia, amigos, sponsors, marca, y también gracias a todos vosotros, que formáis parte de este camino. Aunque en pista a veces soy algo 'bipolar', amo vivir la vida y la competición con esa pasión. Cuando me retire, seguro, pensaré: 'Mereció la pena'", concluyó el sevillano.
