Renueva la ilusión: Cristal derrotó 3-1 a Universidad Católica en la Tarde Celeste 2026

Sporting Cristal venció a U Católica
Sporting Cristal venció a U CatólicaAFP

Sporting Cristal venció 3-1 a Universidad Católica de Ecuador en la Tarde Celeste y quedó listo para el inicio de la temporada.

El verano volvió a hacerse sentir en el Alberto Gallardo, pero esta vez el calor no fue un obstáculo sino parte del ritual. La Tarde Celeste 2026 encontró a Sporting Cristal en su escenario habitual, rodeado de su gente, afinando detalles y renovando promesas. No era un partido más. Era la presentación oficial de un equipo que busca volver a ser protagonista y que, en su primer acto público, respondió con una victoria por 3-1 sobre Universidad Católica de Ecuador, un rival que exigió más de lo esperado y ayudó a medir el verdadero pulso del conjunto rimense.

Desde el inicio, el encuentro se planteó como un duelo de intenciones. Ambos equipos salieron a imponer su idea, sin demasiadas especulaciones. Universidad Católica mostró, en los primeros minutos, una mejor lectura de los espacios y se acercó con mayor frecuencia al arco defendido por Cristal. Fueron instantes de observación y ajuste, donde el cuadro celeste pareció tomarse un tiempo para acomodarse al ritmo del partido y al despliegue físico del rival.

Cristal, sin embargo, no tardó en responder. A los 18 minutos llegó la primera jugada de verdadero peligro para los locales y fue letal. Una transición rápida dejó a Ávila mano a mano con el arquero ecuatoriano. El delantero no dudó. Definió con serenidad, como quien entiende que estas tardes también sirven para enviar mensajes. El gol rompió la tensión inicial y encendió a la tribuna, que hasta entonces había acompañado más con expectativa que con euforia.

La ventaja no duró demasiado. Universidad Católica reaccionó con carácter y encontró el empate apenas cuatro minutos después. A los 22’, Fajardo sacó un disparo de zurda que dejó sin opciones al arquero celeste. Fue un gol que volvió a poner el partido en equilibrio y recordó que la Tarde Celeste, más allá de la fiesta, también podía convertirse en un examen exigente. Cristal había golpeado primero, pero ahora debía demostrar solidez emocional.

Lejos de desordenarse, el equipo de Paulo Autuori asumió el reto. El mediocampo empezó a tener mayor control y los extremos encontraron espacios para lastimar. A los 30 minutos llegó el segundo golpe celeste. Gabriel Santana, uno de los refuerzos que genera ilusión en La Florida, apareció para aprovechar una buena asistencia y sacó un remate de volea que terminó en la red. Fue un gol celebrado con intensidad, no solo por la ventaja, sino por lo que simboliza: un refuerzo que responde de inmediato, que se presenta con hechos y no solo con expectativa.

El partido entró entonces en una fase más trabajada. Ambos entrenadores comenzaron a mover el banco, probando variantes y cuidando cargas físicas. Cristal intentó manejar el trámite con mayor pausa, consciente de que el resultado estaba a su favor, pero sin renunciar a la vocación ofensiva. Universidad Católica, por su parte, buscó el empate con insistencia, encontrando algunas situaciones que exigieron atención defensiva y concentración.

En ese contexto, el encuentro se volvió más abierto. El ritmo bajó por momentos, producto del desgaste y del calor, pero cada ataque mantenía la sensación de peligro. Cristal defendió con orden y apostó por aprovechar los espacios que dejaba el rival en su afán por igualar el marcador. Fue una lectura inteligente del partido, propia de un equipo que empieza a reconocerse en su idea.

El tercer gol llegó a los 70 minutos y terminó de inclinar la balanza. Felipe Vizeu, delantero que ya conoce el peso de la camiseta celeste, apareció para definir y ampliar la ventaja. Su tanto no solo aseguró la victoria, sino que confirmó su rol dentro del plantel: un atacante capaz de responder cuando el equipo lo necesita, incluso en un partido que ya parecía controlado. El Gallardo celebró con alivio y satisfacción, entendiendo que el resultado comenzaba a reflejar lo hecho en el campo.

Los minutos finales sirvieron para administrar energías y sostener el orden. Universidad Católica intentó descontar, pero Cristal mostró solidez y cerró los espacios con criterio. No hubo sobresaltos. El pitazo final selló una tarde que combinó fútbol, prueba y celebración. El 3-1 quedó en el marcador, pero lo que realmente importó fue la sensación colectiva de estar en el camino correcto.

La Tarde Celeste volvió a cumplir su función. Más allá del resultado, dejó señales claras sobre lo que pretende este Sporting Cristal: un equipo que busca protagonismo, que asume riesgos y que entiende que la identidad se construye desde el primer partido, incluso cuando el calendario aún no aprieta. Hubo errores, como es natural en esta etapa, pero también hubo respuestas, carácter y nombres que empiezan a justificar la ilusión.

Cristal cerró su presentación oficial con una victoria y, sobre todo, con la tranquilidad de haber superado una prueba exigente. El torneo local asoma en el horizonte y el margen de preparación se acorta. En el Alberto Gallardo, bajo el sol y el aplauso de su gente, el equipo celeste dejó claro que está listo para competir. La temporada es larga, pero el primer paso ya está dado.