A un mes del Gran Premio de México, en el que todo un país espera recibirlo con los brazos abiertos al unísono, Sergio ‘Checo’ Pérez no ocultó su satisfacción por lo vivido este fin de semana en Azerbaiyán, dentro del espectacular circuito callejero y complicado de Bakú, mientras sigue acoplándose a su monoplaza de Cadillac.
Porque, si bien Pérez terminó muy lejos de la zona de puntos al ubicarse en el lugar 15 de las posiciones finales, el mexicano no ha dejado de entender el proceso en el que se encuentra dentro de su nueva escudería, de un perfil mucho más bajo que varias de sus competidores con mucha más jerarquía.
Estar cerca
“Estábamos luchando contra autos que son un segundo o dos segundos más rápidos que nosotros. Cuando veo los autos con los que estaba peleando, eran mucho más veloces y aún así pudimos quedarnos con ellos durante la carrera”, dijo Pérez tras el final de la carrera, manteniendo la postura de toda la temporada.
Pérez agregó no dudó al asegurar que había tenido “un fin de semana positivo”. No obstante, el mexicano no ocultó que, a la par de la adaptación completa entre piloto y vehículo, al monoplaza le hace falta velocidad y ritmo, sobre todo en rectas. “Necesitamos medio segundo o un segundo para estar con ellos (los rivales)”.
La dificultad de Bakú
Además, para agregarle contexto a sus positivas sensaciones, Pérez valoró más el hecho de tener dicha actuación en un circuito con sus complejo y exigente como del Bakú. “La forma en que sentí que estaba manejando, si algo salía mal en cualquier curva lo habría estampado contra el muro. Así que cuando haces una carrera como esta, te sientes realmente orgulloso”, señaló.
Con ese contexto, Pérez insistió en concentrarse en dar pasos cortos pero sólidos en su camino hacia la consolidación con su nueva escudería. “Ha sido uno de mis mejores fines de semana aquí en Baku, en términos de rendimiento. Estoy satisfecho con mi pilotaje”, concluyó el mexicano, quien tiene un subcampeonato del mundo en su haber.
