Centro de datos del Bouzkova-Badosa
La española aspira a que 2026 sea su año, ese que recuerde cuando ya no se dedique profesionalmente al tenis. Varias veces ha reconocido cuál es su principal aspiración, ganar un Grand Slam, y encadenar partidos es algo esencial para que ese escenario pueda hacerse realidad o siquiera plantearse. Lograrlo en la próxima edición del Abierto de Australia, que empezará este mismo mes, se antoja una utopía debido a su falta de continuidad.
102 días ha tenido que esperar Badosa para celebrar de nuevo una victoria. Al margen de las recientes exhibiciones en las que ha participado, hay que remontarse al 26 de septiembre de 2025, cuando se impuso a Ruzic por 3-6 y 6-7/2-7. Poco después, también en el torneo de Pekín, se vio obligada a renunciar frente a Muchova tras solo unos minutos de juego. Fue el enésimo parón en su carrera por motivos físicos, la mayoría en la zona de la espalda.
Este martes, la neoyorquina tuvo que gestionar un buen puñado de vicisitudes: el apartado emocional, las limitaciones físicas por la inactividad, los propios acontecimientos del choque... En la manga inaugural, de hecho, llegó a remontar un adverso 4-0 y gozó de dos bolas de set, pero Bouzkova salvó ambas y posteriormente se llevó el punto tras imponer su ley en el tie-break (7-6/7-4). Duro mazazo y vuelta a empezar.
Algo irregular en el saque -firmó ocho aces y cometió 13 dobles faltas-, Paula tiró de esa garra que tanto le caracteriza para devolver la igualdad al colocar un 4-6 que llegó pese a su falta de eficacia a la hora de romper el servicio de Marie. Y ya en el set definitivo, la catalana evitó hasta tres veces el break cuando su rival buscaba el 3-1 y acabó enlanzando hasta cinco juegos ganadores que le llevaron al triunfo y a la siguiente ronda.
