El murciano está en un escalón superior al resto y, a nivel global, solo Jannik Sinner parece seguirle el ritmo. Desde luego, el número uno del mundo es la principal raqueta nacional, una situación que debería extenderse a lo largo de la próxima década. En una segunda línea se sitúan jugadores como Roberto Carballés, Pablo Carreño o Roberto Bautista, en el ocaso de sus respectivas carreras; Alejandro Davidovich, todavía sin títulos en el circuito; o Jaume Munar, que rindió a gran nivel en 2025.
Es indudable el talento del malagueño, lastrado por su falta de contundencia en momentos clave para cerrar partidos -incluida alguna que otra final de categoría 500 e incluso Masters 1000-. La irregularidad, otro de los grandes males de un tenista que va a tener un buen puñado de oportunidades de cara a inaugurar su palmarés ATP. ¿Lo conseguirá en los próximos meses? El primer paso es intentarlo, y él no cesa en su empeño. Munar, por cierto, comparte ese mismo objetivo.
No han tenido demasiadas oportunidades hasta la fecha, pero hay tres tenistas que están generando bastante ilusión y que cada vez están más cerca de tocar metal: Martín Landaluce llegó a la ronda de cuartos de final en el Abierto de Miami después de dejar por el camino a, entre otros, Sebastian Korda o Karen Khachanov; Dani Mérida ha avanzado a semis en el torneo de Bucarest y Rafa Jódar es uno de los cuatro candidatos al título en Marrakech.

Los mencionados Landaluce y Jódar pueden presumir de haber ganado el US Open en la categoría júnior, un logro que el primero se adjudicó en 2022, dos años antes que su compatriota. Sin contar fases previas, lo cierto es que Martín no ganaba un partido en el circuito principal desde su triunfo frente a Kypson en Cincinnati allá por agosto de 2025, y en el presente 2026 ya suma más alegrías que las que acumulaba hasta antes de la última Nochevieja.
Más allá de su buen hacer en tierras africanas, hay que destacar que Rafa sumó cuatro victorias tanto en el Abierto de Australia como en Florida, aunque incluyendo los partidos anteriores a cuadro. Del madrileño se venía hablando ya desde hace tiempo y bastante más que de un Mérida capaz de sacar adelante hasta cinco compromisos en la capital rumana, solo unas semanas después de proclamarse campeón del Challenger de Tenerife.
