Tras haber negado los hechos, Matosevic, de 40 años, acabó admitiendo un dopaje sanguíneo.
Fue declarado culpable de cinco infracciones, incluida la de haber "ayudado a otro jugador a recurrir al dopaje sanguíneo".
Según la acusación, "dio consejos a otros sobre cómo evitar controles positivos, así como sobre el uso y la posesión de clembuterol, una sustancia prohibida" de la categoría de los anabolizantes, según la ITIA.
Marinko disputó los cuatro torneos del Grand Slam en su carrera y fue recientemente entrenador de jugadores australianos como Chris O'Connell y Jordan Thompson, que no están implicados en el caso.
Además, tiene prohibido el acceso a cualquier torneo o evento vinculado al citado organismo, como los torneos ATP y WTA, hasta 2030. Tampoco tiene ya autorización para ejercer como entrenador.
