Centro de datos del Cabo Verde-Serbia
La pequeña nación insular ya ha entrado en el libro de los récords del Mundial antes incluso de que empiece el torneo. Cabo Verde es oficialmente el país más pequeño en extensión territorial, y el segundo menos poblado, en lograr la clasificación para un Mundial. Lo cierto es que comenzó con buen pie en el estadio do Restelo, en Lisboa, un escenario muy especial por la gran y apasionada comunidad caboverdiana que vive en Portugal y que promete seguir al equipo con enorme ilusión.

Ya en el minuto 11, la tenacidad del capitán Ryan Mendes por la banda derecha provocó el pánico en la defensa de Serbia y su centro raso encontró a Kevin Pina, que solo tuvo que empujar el balón al fondo de la red, firmando su primer gol internacional desde enero de 2024. El equipo dirigido por Veljko Paunovic tuvo muchas dificultades para reaccionar a este duro golpe antes del descanso. De hecho, terminó la primera parte sin lograr un solo disparo a puerta, en un ambiente de calor asfixiante en la capital portuguesa.
Ambos seleccionadores realizaron una auténtica revolución en sus onces antes de la reanudación. Tres de las caras nuevas introducidas por Bubista se combinaron para decidir el rumbo del partido, con dos goles seguidos pasada la hora de juego. Primero, Hélio Varela mantuvo la calma necesaria para asistir a Laros Duarte, que marcó por primera vez con la selección tras un contraataque supersónico.
Justo después, el propio Laros Duarte se puso el traje de asistente y colocó un centro atrás para el remate certero de Benchimol. Este doble golpe en tan poco tiempo eliminó toda la agresividad al partido, permitiendo a Cabo Verde controlar el ritmo y sellar su primera victoria en los 90 minutos reglamentarios de los últimos cinco encuentros.
Un triunfo que llega en el momento ideal para el conjunto dirigido por Bubista, que así gana confianza antes de enfrentarse a Bermudas, ya en Estados Unidos, en el último amistoso antes del histórico debut en el Grupo H, ante España. Por su parte, esta dura derrota es un jarro de agua fría para Serbia, que, además de quedarse fuera de la fase final del torneo, ha encadenado su tercera derrota consecutiva fuera de casa sin lograr marcar.

