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Gigliotti: "Muchos somos más recordados por dos semanas malas que por marcar muchos goles"

Gigliotti celebra un gol con Boca Juniors ante Godoy Cruz
Gigliotti celebra un gol con Boca Juniors ante Godoy CruzAlejandro PAGNI / AFP

De la mano de César Luis Merlo nos sentamos con Emmanuel Gigliotti (39), exjugador, entre otros, de Boca, Independiente y Nacional de Montevideo para charlar sobre temas como el penalti que lo marcó, el 'no' a River Plate, su trayectoria, el fútbol mexicano e incluso el mundo del periodismo.

Abriéndose en canal para explicar algunos de los asuntos más espinosos de su carrera deportiva, Gigliotti rememora, entre otras cosas, los cientos de mensajes de odio y un sentimiento de culpabilidad que le persiguió durante años por fallar una pena máxima en un súper clásico en la Copa Sudamericana.

¿Siempre quiso ser futbolista?

De chico soñaba con el fútbol, pero después veía que no era muy viable. Jugaba en la Madrid y veía que mis compañeros tenían otros trabajos: panadero, librero, etc. Para ellos era más un hobby. Yo también llegué a pensar que no iba a suceder. Pero me esforcé. Mi viejo fue clave: me metía en el inflador constantemente y me insistía con el esfuerzo y el sacrificio.

¿Cómo le descubrió su primer representante?

Se llamaba Citterpilo, trabajaba para Jorge. Hice muchos goles en la Madrid en seis meses, y el técnico (Tano Illuni) tenía contacto con él. Ahí firmé. Me empezaron a llevar a un gimnasio, entrenaba con Ricky Álvarez y otros que ya estaban en Primera. Eso me cambió la perspectiva.

Estadísticas de Emmanuel Gigliotti
Estadísticas de Emmanuel GigliottiFlashscore

¿Cuándo se dio cuenta que podía vivir del fútbol?

Cuando firmé esa primera representación. Hasta entonces, el fútbol era más un hobby. Mi primer sueldo lo ahorré y con varios sueldos me compré mi primer auto.

¿Cambiaría algo de su carrera?

No, fue sensacional. Pero al chico de 20 años le diría que trabaje mucho más en detalles, como los tiros libres. También me hubiera ayudado tener la información que tienen los pibes hoy: saben hasta los gramos que tienen que comer. Antes no había eso. Yo entrenaba dos o tres veces por semana en el ascenso, mientras que los chicos de inferiores de Boca o River hoy entrenan como profesionales.

¿Cuál fue el momento que más disfrutó?

Disfruté casi toda mi carrera, especialmente cuando me hice más grande. En Boca disfruté mucho, en San Lorenzo también (más allá de los malos momentos), en Independiente con el equipo jugaba bien. Generalmente cuando te haces más grande, disfrutas todo: no solo entrar a la cancha, sino ver a la gente en las tribunas.

¿Le dolió cómo se fue de Independiente?

La decisión la tomé yo. Veía que iba a tener menos minutos de los que quería. Con Holan teníamos visiones diferentes en ese momento. Pero después la relación se recompuso, sobre todo cuando falleció mi padre y él me contuvo. Quedó un vínculo recompuesto.

Aquel penalti fallado y sus consecuencias

¿Cuál fue el momento más duro de su carrera?

Cuando me fui de Boca no me fui como yo quería. Cuando me fui de Nacional no me fui como yo quería.

¿Por qué el de Boca fue tan duro?

Porque en Boca me hicieron responsable de perder un partido. Fue la serie contra River por la Sudamericana. Yo pateé un penal al palo, y después de esa eliminación, me cargaron toda la responsabilidad. Era más fácil culpar a alguien porque perdiste un partido que asumir que el equipo no había estado a la altura.

La confesión de Emmanuel Gigliotti
La confesión de Emmanuel GigliottiOpta by Stats Perform - Alejandro PAGNI / AFP

¿Y usted se sintió responsable?

No. Porque si ese penal entraba, estábamos en la final. Pero pateé al palo. Era un partido de fútbol, pasan esas cosas. Pero en Boca, con la presión que hay, buscaron un chivo expiatorio. Como decía Maradona, me hicieron responsable de que pareciera que un partido se pierde por una sola acción. Y no es así. El fútbol es mucho más que eso.

¿Cuánto le persiguió eso en su carrera?

Al principio, claro, me molestó. Me llegaban cientos de mensajes de todo tipo. Un periodista filtró mi número de teléfono y tuve que cambiarlo. Nunca supe quién fue. Pero con el tiempo aprendí a convivir con eso. Muchos somos más recordados por dos semanas malas que por toda una carrera de goles. Si hubiera hecho que Boca saliera campeón, capaz pasaba desapercibido. Pero es lo que me tocó y bailo con esa música.

¿Y en la calle se lo recriminaban?

No, la gente sola nunca me dijo nada. Cuando son varios, alguno te grita algo, pero solo no. Una vez en un boliche en Santa Fe se me acercó un borracho, pero fue más por joder que por otra cosa. Menos mal que pasó en China y no en Argentina, porque hubiera sido un escándalo.

¿Y por qué la salida de Nacional fue dura?

Por primera vez tuve una lesión simple que me llevó mucho más tiempo de lo normal. Nunca la pude recuperar bien. Eso hizo que no tuviera minutos en mi último semestre. No me hubiese ido nunca de esa forma. Igual, la gente de Nacional me quiere y yo los quiero. Mi señora es más hincha de Nacional que de cualquier equipo; detesta a Peñarol.

¿Cómo es Luis Suárez en el día a día?

Fenómeno. Uno piensa que un tipo con cuatro copas va a ser pedante, pero no. Hacía asados para los extranjeros en México, cocinaba con leña, y su señora Sofía lavaba los platos. Era muy humilde. La pasamos bárbaro.

¿Qué club le marcó más?

En Argentina, Independiente. Afuera, Nacional y León. En San Lorenzo viví en un momento muy malo: había problemas de sueldos, muchos pibes no podían pagar los alquileres. Los más grandes ayudaban a los más chicos. Eso también me pasó en Colón, donde estuve varios meses sin cobrar.

¿Tiene alguna camiseta que guarde como tesoro?

La más especial es una de Roberto Ayala, del Parma, de cuando la liga italiana era la mejor del mundo. Roberto es un fuera de serie como persona. También tengo camisetas mías, pero las tengo guardadas en valijas. Mi señora me hizo cuadros, pero están escondidos en el ropero.

¿Qué compañero extraña más?

Extraño el día a día del fútbol, no jugar. Los rituales, las pelotudeces con los compañeros. Una vez me calenté con el Chino Recoba porque me dejó plantado y llegué 40 minutos tarde al entrenamiento. El técnico se cagó de risa.

Cuénteme su experiencia en China.

Fue fantástico, aunque en su momento extrañaba a mi familia. Venía de Boca, donde aparecías en todos los canales, y en China nadie sabía quién eras. China está mil años adelantada tecnológicamente: edificios con luces de colores, todo conectado. Pero también tenían costumbres raras: los bebés usaban pantalones abiertos porque los pañales eran caros. Comí cosas exóticas: tortuga, serpiente, araña. La tortuga tenía un gusto a carne normal, pero la piel era asquerosa, como la baba de un pelopincho sucia. No volvería a vivir allí, pero sí de vacaciones.

¿Es hincha de algún club?

Hoy no. De chico era de Boca, iba a la cancha, era socio. Me escapaba con un primo porque a mis viejos no les gustaba. Mi abuela era fanática: cuando falleció, encontramos un pedazo de pared de la vieja Bombonera. Cuando jugué en Boca, volví a pedir el carnet de socio.

Uno de los últimos goles de Emmanuel Gigliotti
Uno de los últimos goles de Emmanuel GigliottiKARIN POZO/ PHOTOSPORT / Photosport via AFP

El interés de River Plate

Se dice que River Plate le buscó en algún momento. ¿Es verdad?

Sí, es verdad. Tuve la chance de ir a River. Pero fue en un momento particular: River acababa de descender a la B Nacional. Era un club en una situación muy complicada, con mucha presión y con un plantel que estaba armado para salir campeón de la B y volver a Primera.

¿Y por qué no quiso ir?

En ese tiempo, River estaba en la B. No era el River que conocemos hoy. Era un proyecto incierto. Si River hubiese estado en Primera, capaz que lo pensaba diferente. Pero en ese momento, deportivamente, no era la mejor opción para mí. Yo venía de un momento bueno en el ascenso y tenía otras posibilidades que me parecían más sólidas.

¿Influyó que fuera hincha de Boca?

No, para nada. Cuando jugás al fútbol, sos profesional al 100%. No hay sentimientos de hincha que te tiren para atrás. Yo nunca me fui a un club pensando en colores. Mi decisión fue siempre deportiva. Si River hubiese estado en Primera y me hubieran llamado, lo hubiera evaluado como cualquier otra oferta. Pero en ese momento, no era el momento.

¿Se arrepiente de no haber ido?

No. Tomé la decisión que creía correcta en ese momento. Después, una vez que ya había estado en otros clubes y me sentía identificado con algunas camisetas, por respeto a esos clubes y a su gente, tampoco hubiese tomado una decisión diferente. Pero no fue por ser de Boca. Fue por una cuestión deportiva y de contexto.

El fútbol en México

¿Qué opina del fútbol mexicano comparado con el argentino?

El mexicano es más espectáculo, se intenta jugar más. El argentino es más batalla y pelea. La liguilla mexicana es emocionante, pero un solo partido de eliminación puede ser injusto. En Argentina hay muchos partidos y el calendario está muy cargado.

¿Quién es más exigente, el hincha argentino o el mexicano?

El argentino es más apasionado y duro. El mexicano lo vive bien, pero acá el hincha duele. A veces se enojan si saludás a un rival, como si no pudieras tener amigos en otros clubes. En cambio, en México la gente es más relajada.

¿Un equipo mexicano podría ganar la Libertadores hoy?

Hoy es muy difícil porque los brasileños dominan: tienen presupuesto, planteles de 50 jugadores, jugadores de selección. Un argentino no la va a ganar por mucho tiempo. Los brasileños la quieren, tienen todo para ganarla.

¿Hay más presión en un grande argentino o mexicano?

En Argentina, 100%. El hincha argentino cree que su equipo tiene que ganar siempre, sin importar la realidad.

¿El jugador mexicano tiene menos hambre que el argentino?

Tienen hambre, son profesionales, pero el argentino tiene mucho más. Está en su ADN. Aunque eso está cambiando con el tiempo.

¿Y la prensa, qué tal?

La mexicana es más amarillista y divertida. En Argentina tenés de todo: periodistas serios y cada vez más streaming con personajes que dicen boludeces sin sentido.

¿Qué es lo que más molesta del periodismo?

Las preguntas pelotudas. Deberían sacar tarjeta roja y no poder ir a 10 conferencias. Siempre buscan el amarillismo en vez de lo específico del fútbol. Yo creo que se puede hacer periodismo sin eso.

Cuestiones rápidas

¿El VAR arruinó el fútbol?

No, los que lo usan.

¿La camiseta de Boca pesa más?

Sí, pesa. La compararía con un elefante o conmigo (risas).

¿La Bombonera late?

La Bombonera late.

¿Qué defensor le pegó más?

El Chiqui Pérez. Una vez me dio un codazo y me rompió la ceja.

¿Qué técnico sacó su mejor versión?

Ariel Holan.

¿Le pasó que un técnico no supiera su nombre?

Dos veces. Una en Italia, cuando fui a un club que subía de la C a la B, el técnico no me conocía. Otra en Nacional, el técnico me preguntó si era Emanuel o Manuel. Tenía 25 jugadores y no sabía mi nombre.

¿Qué consejo le daría a un chico que empieza?

Que se esfuerce, que trabaje mucho en los detalles, que aproveche la información que hoy tienen. Y que no se rinda, porque el camino es muy difícil.

Para cerrar, ¿cómo le gustaría ser recordado?

Como un tipo que se rompió el lomo para llegar, que disfrutó cada club donde estuvo y que siempre dio todo por la camiseta que llevaba puesta. Eso es lo que importa.