Fede Valverde (27) es uno de los líderes del Real Madrid. Desde que llegó al primer equipo en 2018 se estableció en el Xl merengue. Primero como alternativa de la mano de Solari. Después, ganó rodaje con Zidane hasta convertirse en inamovible para Carlo Ancelotti.
El último año, sin embargo, el uruguayo ha tenido una campaña más que complicada: no se entendió con Xabi Alonso, negándose, incluso, a jugar como lateral derecho en algunos partidos. Mostró algunos chispazos con Álvaro Arbeloa, como aquel hat-trick al Manchester City pero, más adelante, su rendimiento cayó en picado en el tramo más importante del curso.

Además, protagonizó un escándalo extradeportivo (al pelearse con Tchouaméni, su compañero de equipo) que a la larga le impidió disputar el último Clásico de la temporada. Recibió una sanción del Real Madrid y viajó a Uruguay para buscar un momento de tranquilidad fuera del caos del Bernabéu.
Más caos en Uruguay
En Uruguay, el ambiente ha sido lo más lejano a la calma posible. Valverde, capitán del combinado charrúa, se mostró bastante molesto durante el último partido con Uruguay. El centrocampista fue sustituido cuando su equipo necesitaba un gol. Se tapó la boca y le dirigió algunas palabras a miembros del staff de Bielsa para luego retirarse hacia el banquillo.
Su actitud ha sido cuestionada en Uruguay. Los celestes, elimiandos en la fase de grupos del Mundial (el único equipo de la Conmebol en caer en la primera fase) han sido la decepción de Sudamérica.
Valverde ahora tendrá vacaciones para recuperar terreno. En el Madrid le espera José Mourinho, un entrenador que no suele ser muy paciente con los escándalos extradeportivos y con los jugadores que muestran más sombras que luces.
